10 Cosas que pasan y odias cuando eres músico

¡Hola! Aquí estoy de nuevo, ¿Qué tal este sabadete friolero? Aquí sin novedad, frío, frío, frío…. y frío. Así que hoy voy a combatir estas temperaturas gélidas con aquellas cosas que nos dan rabia cuando tocamos un instrumento musical que nos hacen ponernos “coloraos”. ¿Queréis ver mi TopTen?

¡Vamos allá!

1)  Cortarollos.

Cuando eres pianista como yo, estar en un momento álgido interpretando una obra con partitura y como no te la sabes de memoria, hacer un apaño con la mano izquierda para pasar de hoja con la derecha. Y esto es a lo que se llama venirse abajo.

2) Für Elise (Para Elisa o “Paralisa” para los amigos)

A veces pienso que sería de un pianista si no supiera tocarla. Sería algo así como que cada vez que un pianista dice que no sabe tocar esta obra, muere un gatito.

Nota: En ocasiones la más demandada es el Tema Central de la BSO “El Piano”

3) ¿Sabes tocar la de ….? 

Hay 3 opciones, que sea la Para Elisa, que sea otra “ que me sé” o que no tenga idea de la obra en cuestión.  Normalmente es la tercera opción, aunque os confesaré una cosa: los músicos tenemos preparado nuestro pequeño repertorio “five stars” para esas ocasiones. ¡Y es total! ¡Éxito de público y Crítica!

4)  Que te tu pareja o tu madre piense…. ¡Qué desastre! Y te ordenen las partituras cuando estás fuera.

Lo reconozco, soy de las que cuando estoy tocando hago mi propia selección del repertorio musical que quiero tocar, en mi caso tengo multitud de anotaciones para las reducciones que hago de canciones que me gustan, así que toco rodeada de folios, algunos por el suelo, otros sobre el piano y otro sobre la mesa a mi derecha. Parece que no, pero reconozco cada estrato, cada enmienda, cada arruga  y ordenarlo o cambiarlo de lugar significa quedarme con obras a medias durante un tiempo….

2015-02-07
Este es mi cajón musical. ¡Yo lo veo muy bien! Las puedo encontrar… ¡Y sin GPS!

 

5) “Toca y canta muy bien, ¡venga, venga, toca, toca, toca, toca algooo!”

Incluso la música tiene su momento. No siempre apetece tocar para las visitas, puedes estar con una resaca del quince, con la paella aún en la boca o que directamente no tienes la cabeza en MODE MUSIC ON. Menos mal que para esos momentos siempre nos quedará el “Para Elisa” ¡Gracias Beethoven!

6) Tocar un instrumento en mal estado. (sí, me refiero a música)

A veces pasa que en el lugar más insospechado encuentro un piano. Se me ilumina la cara, voy a tocar… y.. ¡Oh sorpresa! Resulta que su interior tiene más moho que un queso Roquefort por lo que el momentazo músical se va al traste. ¡Es un piano de adorno! Que levante la mano a quien no le haya pasado.

7) Sentirse excluido. Lo que no te han contado de una Jam Session

¡Bien! ¡Sesión musical improvisada en un lugar inesperado! Imaginaos que este gran momento ocurre en un parque y eres pianista…¡Oh, Wait….!

8) ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Igual que hay veces en las cuales no apetece tocar para las visitas puede pasar que los hados de la inspiración llaman a tu puerta. Te lo curras, haces una interpretación de lujo y al terminar ves que la gente que te estaba escuchando les ha dado por tomarte como música ambiental mientras charla o que igual les ha surgido una llamada y han salido de la habitación. Terminas, levantas las manos del piano y… ¿hola? No es un drama, ¿Y lo bien que te lo has pasado? En esos momentos te das cuenta que a veces te gustaría ser guitarrista para tocar de frente y no de espaldas.

9) ¡Quiero aprender!

Siempre hay gente que quiere aprender pero que lo dice a la ligera, así que de forma improvisada das pequeña clase introductoria pero lamentablemente esto no es Matrix, el saber musical no es un poder divino que se adquiere nada más sentarse al piano, así que notas la carita de desilusión y seguidamente ¡A otra cosa mariposa!

keanureeves
¡Por favor! ¡Quiero aprender a tocar!¡Necesito una de Para Elisa pa este Lunes!

 

10)  Olvidarse la partitura en un ensayo o los libros del conservatorio

¡Drama! Si hay un momento tenso en mi experiencia musical es aquel en el cual se nos olvida la partitura, y ( sobre todo en coros y clases de conservatorio),  tienes que compartirla con un compañero con el que no tienes mucha confianza. Seguidamente se produce una especie de lucha de la fuerza, el dueño va tirando para así las hojas o el libro en cuestión y ves que la fuerza no te acompaña- ¡Oh Yoda, qué debo hacer! Aunque algo peor es que no se te olvide una, sino dos veces. ¡MusicDrama!

 

Y estas son las 10 cosas que suelen suceder y que pocas veces contamos, pequeñas cosas que en el fondo nos ponen de los nerios, pero que  no hacen más que reafirmar nuestro amor por la música.   Y ahora os toca a vosotros, ¿Qué cosas os molestan en el ámbito musical? Ya sabéis las mías ¿Cuáles son las vuestras?

¡Hasta el Próximo Artículo!

mi piano
A pesar de todo, está ordenadito… (después de mostrar mi cajón desastre me sentía en deuda)

 

 

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