¡Música! Un nuevo concepto sonoro.

Mañana es el día de la música.  La  música de tod@s. En este día, ¿Por qué no prestamos atención a los otros tipos de música? Hoy leía un artículo sobre el músico  exponente del movimiento de vanguardia y pedagogo Pierre Boulez (1925) ya que su motivo de su estancia en Madrid es la de  recoger el Premio de la Fundación   BBVA Fronteras del Conocimiento en la Categoría de Música Contemporánea. Los pensamientos de Boulez hace que  reflexione en mis ideas acerca de la  relación que tenemos con la música. .El compositor reivindica aplicar el aprendizaje de la música más allá de lo que ya conocemos y nos es familiar, incidiendo especialmente en la explosión de nuevas tendencias musicales de vanguardia más allá del S. XX

La música se difunde, crece y se expande. Pero, ¿conocemos toda la música que se crea? Si el conocimiento y el gusto  de la llamada “música clásica” sigue vigente hasta nuestros días ¿Por qué no da una oportunidad a la difusión de este nuevo repertorio? Sí, no es fácil escuchar la música contemporánea a partir de la primera parte del S. XX hasta nuestros días pero considero que su conocimiento va más allá de eso. La música tal y como la conocíamos evolucionó a la música tridimensional. Esto es, la música que se ve y se toca que ya no es algo estático para escuchar pasivamente. El sonido se moldea para buscar  reacciones e impresiones, y sobre todo, una segunda lectura.

Estas son las nuevas tendencias compositivas desde la primera parte del  S.XX hasta nuestros días  más allá del circuito de  las música urbanas (eso es, la música actual  que escuchamos y nos sentimos identificados dentro de estilos como el Pop, Rock, latino….). En estas nuevas tendencias   el  compositor busca que el espectador reflexione sobre la escucha: que sienta, que se indigne, que se maraville y que la visión musical no esté ceñida sólo  a la música en sí. No busca  que  el oyente ponga su música en el coche, solo quiere que la escucha se realice con otra mentalidad, siendo un oyente activo que capte también lo inaudible. Así,  la música no se escucha, se contempla.

Por eso, en este día musical reflexiono sobre la música que pasa de puntillas pese a que revolucionaron oídos  también pienso sobre nuestro papel como  oyentes activos que nos haga ver la música como un hecho tridimensional que casi podemos tocar.

Para terminar, os pongo un ejemplo muy conocido de música contemporánea ¿Os atrevéis a contemplarla?

Esta obra de Karlheinz Stockhausen (1928-2007), contemporáneo de Boulez y escrita en   1993,  consiste en hacer volar 4 helicópteros, con un violinista en su interior(además del piloto, claro). Cada violinista interpreta la obra de manera simultánea, con la única ayuda de unos cascos que les marca el tempo. Paralelamente, en la sala de concierto el público asiste al evento de forma televisada en el cual  los 4 helicópteros musicales sobrevuelan el cielo mientras los intérpretes ejecutan la pieza plagada de trémolos y glissandos (es  ese sonido tembloroso que escucháis por parte de las cuerdas).

Vale, con esto uno dice… ¿Pero esto qué es? Pensemos en los ingredientes para esta receta musical:

– 4 helicópteros

– 4 violinistas

– El espacio que sobrevuelan los helicópteros.

– El sonido de las hélices

– La sala de conciertos.

Viendo estos elementos tan dispares  ¿cómo hacer sólo una lectura superficial de todo ésto? Sería una pena no reflexionar un poco sobre lo que estamos presenciando. Primeramente, la música se ve y se entremezcla con el estruendo de las hélices de los  helicópteros convirtiéndose  en un instrumento más . 4 helicópteros y 4 violines que hacen que los 8 sonidos que se fundan  haciendo una masa sonora que fluye  a través del equipo de sonido del auditorio. El espectador es receptor visual y auditivo de lo que sucede en el aire en el que entonces, viendo el espectáculo  su proceso final confluyendo todos los sonidos  en la sala de concierto . Quizá Stockausen no quería que su música se escuchase en la vida cotidiana,  sino provocar en el espectador la reflexión y la curiosidad de la música como quien visualiza una obra de arte que se puede tocar.

Y son tantas lecturas, como miradas que contemplan una música viva y en movimiento.

Os animo a contemplar la música desde otras visiones y contextos, quizá si vais más allá encontréis sonoridades nunca imaginadas.

 

2 pensamientos sobre “¡Música! Un nuevo concepto sonoro.

  1. Yo francamente creo que los grandes músicos de nuestro tiempo han desarrollado su obra más en el mundo del jazz u otras músicas influidas por la música popular que en el terreno de las salas de clásicas de concierto, en lo que mal llamamos “música clásica” o “música culta” Me gusta leer a Pierre Boulez (Tratado de los objetos sonoros, por ejemplo), pero escucharlo no me aporta casi nada… algunas obras de Alban Berg son extraordinarias, Edgar Varesse representó una vanguardia novedosa y viva… pero la gran mayoría de la música pretendidamente vanguardista se queda en un territorio de autocomplacencia y snobismo, despreciando al público como si se tratara de ignorantes que no están a la altura para tan elevada escucha… Recuerdo una obra de Bruno Maderna con la indicación de tiempo a 80,5 ¿? !! O su sonata para un satélite, muy divertido como broma musical, pero sólo interesante para colgarla en la pared como adorno.
    Mozart tocaba para un público, Verdi escribía óperas para el público… Chick Corea también hace lo mismo. Creo que hay grandes genios en nuestra época: Miles Davis, el ya citado Corea, Paco de Lucía y tantos otros… perdurarán por siglos, como los grandes clásicos.

  2. Hola Pablo, en primer lugar.. gracias por pasarte por aquí y dejar tu opinión 🙂
    Te diré que es verdad, la vanguardia lleva consigo una expresión del yo sobre todas las cosas en el cuál el oyente puede hacer dos cosas:
    a) Pasar literalmente del autor y su “GRAN OBRA CONCEPTUAL”
    b) Tomar su obra, como una obra a contemplar,

    Pienso que más allá que intencionalidad y el espíritu del compositor queda la música, porque los años pasarán y sólo quedará eso, Una obra atemporal.
    Quizá sus composiciones se basaban en un pensamiento más allá del oyente dando lugar a algo etéreo que se escapa al sentir estrictamente musical, pero ¿quién da vida a la música más allá del intérprete y su compositor? Sí, el público. Y quieran o no, estamos ahí para observar, para oir, para emocionarnos, para cabrearnos porque la obra necesita quien le escuche. Es por eso, que abogo por la escucha de la música como algo contemplativo, quizá Mozart escribía para deleitar pero a medida del paso de los siglos la música dio lugar a la expresión del YO con mayúsculas.
    Así al escuchar este repertorio contemporáneo. contemplamos también el YO con mayúsculas. del compositor por lo que el contexto cobra mucha fuerza, para poder entender en su totalidad las diferentes formas de expresión musical .

    Muchas gracias por tu comentario Pablo, que siga fluyendo el diálogo musical 🙂

    Muchas gracias por come

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