¿Por qué nos gusta la música que nos gusta?

A mi me gustan mucho los musicales,  las bandas sonoras de películas, canciones  de todos los estilos que descubro, grandes (y pequeños) autores clásicos … ¿Y a vosotros? ¿Qué os gusta?  Me encanta escuchar nuevas músicas para incorporarlas a mi museo especial de esculturas musicales para analizar y comprender y si me gusta, la archivo en mi memoria dándole un sitio especial. ¿Nunca os habeis planteado qué indicadores hacen que os gusten las músicas (sí, en plural) que os gustan?

La música es un ente social y cultural que también podemos moldear, expandir y contraer. Somos lo que nuestro entorno escucha, por lo que  nuestro oido adquiere una zona de confort en la que se siente cómodo en determinadas frecuencias sonoras. Nuestras  querencias musicales  se  mueven  de forma natural hacia lo que  se recuerda, a lo que  retrotrae a otros momentos, dotando a nuestra capacidad auditiva una nueva  memoria y recuerdos que no quiere olvidar. Así, los nuevos sonidos se construyen sobre los ya establecidos haciendo que las nuevas melodías fluyan sobre aquello que recordamos agradable en su escucha, lo cual  nos induce a tatarear  y bailotear cuando nadie nos ve. La sociedad en la que vivimos nos pone la base para que descubramos la música pero después en nosotros está la responsabilidad para  darle vidilla a nuestra memoria musical, alimentándola de nuevas experiencias auditivas que nos hagan un “clik” para alucinar con lo que puede hacer el ser humano. Sí, además  ser capaces de lo más terrible,  también  somos de crear lo  más hermoso.

Con esto, podemos ir reflexionando de lo  más particular a lo más general, partiendo de lo que escucha un  pequeño pueblo perdido en nuestra geografía hasta el imaginario colectivo a nivel planetario. Claro que nos puede surgir la preguntas como esta ¿Por qué entonces el Gagnam Style del grupo PSY se convirtió en  un fenómeno a nivel mundial viniendo nada más ni nada menos que de Corea del Sur cuya cultura es muy diferente a la occidental? Como he dicho, la música es una amalgama de vivencias, y eso es lo que nos une y lo que nos separa. Un surcoreano probablemente nunca haya escuchado una Jota y su escucha le parezca un aburrimiento mientras que en Zaragoza en alguna asociación Folklórica se reunen todos los fines de semana para tocar siendo el disfrute de todos los allí presentes. Obviamente, eso no nos une ni nos sentimos indentificados con recuerdos y vivencias.  Pero la música tiene eso, siempre hay algo, una tecla, ese “clik” que hace que los oidos se conviertan en solo uno… en Kinsasa, en Madrid, en Nueva York, en Tokio, en Sidney, en Rabat…. que une oidos y sentimientos. Los  grandes  clásicos saben mucho de eso…son universales.

Este tema sobre cultura y música se trata ampliamente en una de las ramas de la musicología, la etnomusicología, en la que se hace una reflexión profunda sobre sociedad, antropología y música, los vínculos que establecemos con ella y cuánto puede influir nuestro lugar de nacimiento  sobre nuestras preferencias musicales entre muchísimos temas muy interesantes. Si tuviera que profundizar más sobre mi cuestión inicial, nunca terminaría este hilo lleno de divagaciones y preguntas que van a pareciendo a cada momento y que llevan a más  interesantes reflexiones. Así que por hoy creo que es suficiente, nuestro gusto musical está influenciado por el lugar de origen pero es nuestra labor ampliar más y más nuestra memoria musical aplicando lo dicho en post anteriores en el que resalto la importancia de la música y contexto.

¿Aún queda la duda de hay que mirar la música con otros ojos más allá de una vista superficial?

(He encontrado en red este Slide sobre musicología y etnomusicología por si quereis ampliar, también hay bibliografía específica  que os puedo aconsejar que a mi me pareció muy interesante)

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