A un grande de la Banda Sonora: James Horner ¡hasta siempre!

Hoy tenía pensado escribir otro artículo, pero me he despertado con la trágica noticia del fallecimiento del compositor de  música para cine, James Horner . Como aficionada a la música de cine la noticia me entristece mucho así que pienso que no hay mejor homenaje que dedicarle esta entrada por tantos momentos mágicos vividos en el cine.

Leo en muchas noticias sobre su obituario  que se le recuerda por ser el compositor de Braveheart, Titanic y Avatar pero obviamente no fue solo eso, deja tras de sí una extensa producción musical para cine que abarca desde los 80 hasta la actualidad. Para los aficionados, siempre fue centro de conversación acerca de sus composiciones, pues si bien es cierto que a partir de cierta época sus bandas sonoras tendían a parecerse unas a las otras, siempre guardó para sí un reconocible sello onírico del que hizo su seña de identidad.  Por otra parte y siempre motivo de controversia fue su famoso “parabará” que aparecía en no pocas composiciones para remarcar los momentos de tensión y acción en los films que quedarán para el imaginario bandasonero más fiel y freak como un elemento que inspiraba amor-odio a partes iguales. Como muestra, esta recopilación de Parabarás para quienes no estéis familiarizados con su obra. ¡épico!

De la producción de Horner, haría dos divisiones importantes, su producción anterior a Titanic, más orquestal y sinfónica, y la que compuso a partir este film con sonidos más sintetizados y un notable cambio de estilo que derivó a  una música muy reconocible para todos y todas aunque no de la calidad a las que nos tenía acostumbrados. En mi opinión personal sus obras más brillantes corresponden a la música de películas de animación como: Fievel y el Nuevo Mundo (1986), En busca del valle encantado (1988),  Fievel va al oeste (1991), Once Upon a Forest (1993) y Balto (1995). Estas obras destacan por sus grandes orquestaciones, temas claros  y  la facilidad para crear el ambiente emocional necesario sin necesidad de estridencias. Por otra parte, hay un Horner intimista, que puso música a grandes clásicos de los 80 – a excepción de una deconocida El Testamento (1983)- como Coocon (1985), Nuestros maravillosos aliados (1987), Coocon el retorno (1988), Campo de sueños (1989), Mi Padre (1989), y  posteriormente dentro de un estilo diferenciado (dentro del mundo de acordes mágicos del compositor) Sneakers (1992), En Busca de Bobby Fischer (1993), La historia del Spitfire Grill (1996) Deep Impact (1996), El hombre bicentenario (1999), Una mente Maravillosa (2001), Iris (2001).

Por último, es de obligación acabar este artículo  con los clasicazos de un James Horner en todo su esplendor, a destacar sus dos  primeras colaboraciones: La primera con James Cameron con la secuela de Alien, el regreso (1986) y El nombre de la Rosa (1986) de Jean Jacques Annaud.  Nos vamos a la aventura épico-fantástica con Willow (1988) de la que ya nos dió un anticipo con Krull (1983) . De la fantasía viajamos a la guerra civil americana con la sobrecogedora Tiempos de gloria (1989) y de los héroes americanos pasamos al héroe en una Alemania nazi con Rocketeer (1991).  Después llegaría el amor con Leyendas de Pasión (1994) que serviría para coger impulso al temazo por excelencia,  “For the Love of a Princess”, en la épica Braveheart (1995). Pero no todo son grandes historias, también hay tiempo para la ternura. Y para tiernas, las melodías de esta película que hizo la delicia de los niños y niñas de la época, Casper (1995). De ese año también es también éxito Apollo XIII.  pero en 1997 llegaría la película por la que se llevaría los dos Oscars de su carrera por mejor banda sonora y mejor canción. Sí, eso es: And the Oscar goes to …. ¡Titanic!

Posterior a esos históricos años en su carrera,  daría otro bombazo con la Máscara del Zorro (1998) que ya forma parte del repertorio romántico de bodas y otros actos en general (con permiso de Titanic,claro). Después vendrían otras películas menores en los años 2000 como La tormenta perfecta (2000), La densa Casa de arena y niebla (2003), Amar Peligrosamente (2003) Nuevo mundo (2005) y Apocalypto (2006)  entre otras. Finalmente sería el director James Cameron, quien devolvería a Horner el esplendor de los 90 en Avatar (2009) con una banda sonora cuyo tema principal se hizo indentificativo y reconocible por el gran público como ya pasó con Titanic y La Máscara del Zorro.  A día de hoy, tenemos como su última banda sonora publicada, El último lobo (2015) del director Jean-Jacques Annaud la cual pone un triste punto y final a la carrera de este excepcional compositor.

Así que paro un segundo y tomo aire solo para decir….

¡¡¡Gracias por tanta música maestro!!!!