Consejos para decidirse por un instrumento musical Un pequeño artículo para decididos futuros músicos.

¡hola! ¿qué tal Ya queda muy poquito para el puente. Yo me voy a ir de viaje al sur de Francia, ¡Qué ganas! Todo sea por darme una vueltecita por los mundos.

Hoy os quiero plantear una pregunta: ¿Nunca os habéis parado a pensar porqué los músicos tocan ese y no instrumento? ¿Qué ideas habrán influido para que sea justo ese?

Hay muchas lecturas respecto a este tema, yo siempre he pensado que el momento de elegir que instrumento musical es algo así como adoptar un animal de compañía. Tu no escoges a tu mascota, sino es ella quien te escoge a ti (que me lo digan a mi con mi gata Lupita que me conquistó por un foro de Internet!) . Para esta elección musical influyen muchos factores socioeconómicos para decantarse por uno u otro así que probablemente si se crece entre guitarras, como poco se puede sentir interés y predisposición hacia este instrumento musical . Aunque la elección de un instrumento se suele dar en edad temprana, siempre hay que  que tener en cuenta que no es algo inamovible, es decir, si el niño toca el piano no quiere decir que tenga que estar  toda la vida anclado a él. Quizá  habría que generalizar la idea que cuando se empieza a tocar un instrumento no es solo un fin, es un medio para aprender y experimentar la música en uno mismo. ¿Después? Quién sabe, es el tiempo y la experiencia musical quienes harán escoger al definitivo.

¿Empiezas de adulto con un instrumento musical? ¿No sabes cuál escoger?

Pues muy mal, si vas a empezar a tocar y no sabes qué , tienes que tener en cuenta que no estamos hablando sólo de aptitud, también de actitud. Curiosea, asiste a conciertos o escucha a los músicos que tocan por la calle. ¿Se te mueve algo en la tripa? ¿Sientes envidia supina? ¿Ardes en deseos de comprar un instrumento musical, ya, ya, ahora mismo? Entonces si, creo que vas por buen camino 🙂

1. Visualízate

¿Quién no ha soñado alguna vez con que sabe tocar  la guitarra a modo de  Rock Star? La primera toma de contacto con un instrumento musical suele ser un instante muy especial, estás ante algo desconocido para ti y que te produce una sensación emocionante ¿Cómo te ves? ¿Oyes la música? ¿tienes ganas de hacer música?

¡Ey, darling antes de ser el King, pasé por ser Queen!
¡Ey  darling, antes de ser el King, fui Queen!

 

 

 

 

 

 

 

 

2. ¿Te gusta o sólo te hace tilín?

Como el amor, no es lo mismo que alguien te guste a que estés profundamente enamorado de una persona. Para decidirte por un instrumento no se trata de que te guste un poco o te haga gracia. La historia entre los músicos y sus instrumentos son verdaderas historias de amor. No hace falta que lo decidas ahora, solo que un día pasa y entonces no querrás parar hasta conseguir saber más ese instrumento musical y todo lo que le rodea

Vanessa Mae dice: ¡Oiga, lo mismo me pasó a mi!
Vanessa Mae dice: ¡Oiga, lo mismo me pasó a mi!

3. ¿Cuál es el mejor instrumento para mí?

Además de que un instrumento nos atraiga e inspire más ganas de aprenderlo, hay otros factores que nos hará inclinarnos por uno u otro. El piano es muy versátil y completo, la guitarra es ideal para los que guarden en su interior un cantautor en ciernes, la percusión para los que llevan “ese no se qué” en su interior, hay un instrumento para cada uno con sus pros y contras. Conocernos a nosotros mismos, es conocer nuestras posibilidades e implicaciones respecto a la música lo que favorece que tomar la decisión de aprender a tocar ese instrumento  y no otro sea una elección perfecta.

Kiko, ¡quizás debieras leerte este artículo!
Kiko, ¡quizás debieras leerte este artículo!

En definitiva, la elección de un instrumento musical para dar nuestros primeros pasos en la música en una edad adulta, es producto de las ganas de por fin hacer realidad un sueño.Pero, ¡cuidado con dejarnos llevar! Antes tenemos que decidir que vamos a tocar y para qué, la inversión que se va a hacer y los medios que tenemos a nuestro alcance para conseguir  la música que queremos. En música las cosas no son porque sí, son porque son, convirtiendo ese sentir musical  en algo inevitable, así que … ¡Manos a la obra!

¡Hasta el próximo artículo!

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10 Cosas que pasan y odias cuando eres músico

¡Hola! Aquí estoy de nuevo, ¿Qué tal este sabadete friolero? Aquí sin novedad, frío, frío, frío…. y frío. Así que hoy voy a combatir estas temperaturas gélidas con aquellas cosas que nos dan rabia cuando tocamos un instrumento musical que nos hacen ponernos “coloraos”. ¿Queréis ver mi TopTen?

¡Vamos allá!

1)  Cortarollos.

Cuando eres pianista como yo, estar en un momento álgido interpretando una obra con partitura y como no te la sabes de memoria, hacer un apaño con la mano izquierda para pasar de hoja con la derecha. Y esto es a lo que se llama venirse abajo.

2) Für Elise (Para Elisa o “Paralisa” para los amigos)

A veces pienso que sería de un pianista si no supiera tocarla. Sería algo así como que cada vez que un pianista dice que no sabe tocar esta obra, muere un gatito.

Nota: En ocasiones la más demandada es el Tema Central de la BSO “El Piano”

3) ¿Sabes tocar la de ….? 

Hay 3 opciones, que sea la Para Elisa, que sea otra “ que me sé” o que no tenga idea de la obra en cuestión.  Normalmente es la tercera opción, aunque os confesaré una cosa: los músicos tenemos preparado nuestro pequeño repertorio “five stars” para esas ocasiones. ¡Y es total! ¡Éxito de público y Crítica!

4)  Que te tu pareja o tu madre piense…. ¡Qué desastre! Y te ordenen las partituras cuando estás fuera.

Lo reconozco, soy de las que cuando estoy tocando hago mi propia selección del repertorio musical que quiero tocar, en mi caso tengo multitud de anotaciones para las reducciones que hago de canciones que me gustan, así que toco rodeada de folios, algunos por el suelo, otros sobre el piano y otro sobre la mesa a mi derecha. Parece que no, pero reconozco cada estrato, cada enmienda, cada arruga  y ordenarlo o cambiarlo de lugar significa quedarme con obras a medias durante un tiempo….

2015-02-07
Este es mi cajón musical. ¡Yo lo veo muy bien! Las puedo encontrar… ¡Y sin GPS!

 

5) “Toca y canta muy bien, ¡venga, venga, toca, toca, toca, toca algooo!”

Incluso la música tiene su momento. No siempre apetece tocar para las visitas, puedes estar con una resaca del quince, con la paella aún en la boca o que directamente no tienes la cabeza en MODE MUSIC ON. Menos mal que para esos momentos siempre nos quedará el “Para Elisa” ¡Gracias Beethoven!

6) Tocar un instrumento en mal estado. (sí, me refiero a música)

A veces pasa que en el lugar más insospechado encuentro un piano. Se me ilumina la cara, voy a tocar… y.. ¡Oh sorpresa! Resulta que su interior tiene más moho que un queso Roquefort por lo que el momentazo músical se va al traste. ¡Es un piano de adorno! Que levante la mano a quien no le haya pasado.

7) Sentirse excluido. Lo que no te han contado de una Jam Session

¡Bien! ¡Sesión musical improvisada en un lugar inesperado! Imaginaos que este gran momento ocurre en un parque y eres pianista…¡Oh, Wait….!

8) ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Igual que hay veces en las cuales no apetece tocar para las visitas puede pasar que los hados de la inspiración llaman a tu puerta. Te lo curras, haces una interpretación de lujo y al terminar ves que la gente que te estaba escuchando les ha dado por tomarte como música ambiental mientras charla o que igual les ha surgido una llamada y han salido de la habitación. Terminas, levantas las manos del piano y… ¿hola? No es un drama, ¿Y lo bien que te lo has pasado? En esos momentos te das cuenta que a veces te gustaría ser guitarrista para tocar de frente y no de espaldas.

9) ¡Quiero aprender!

Siempre hay gente que quiere aprender pero que lo dice a la ligera, así que de forma improvisada das pequeña clase introductoria pero lamentablemente esto no es Matrix, el saber musical no es un poder divino que se adquiere nada más sentarse al piano, así que notas la carita de desilusión y seguidamente ¡A otra cosa mariposa!

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¡Por favor! ¡Quiero aprender a tocar!¡Necesito una de Para Elisa pa este Lunes!

 

10)  Olvidarse la partitura en un ensayo o los libros del conservatorio

¡Drama! Si hay un momento tenso en mi experiencia musical es aquel en el cual se nos olvida la partitura, y ( sobre todo en coros y clases de conservatorio),  tienes que compartirla con un compañero con el que no tienes mucha confianza. Seguidamente se produce una especie de lucha de la fuerza, el dueño va tirando para así las hojas o el libro en cuestión y ves que la fuerza no te acompaña- ¡Oh Yoda, qué debo hacer! Aunque algo peor es que no se te olvide una, sino dos veces. ¡MusicDrama!

 

Y estas son las 10 cosas que suelen suceder y que pocas veces contamos, pequeñas cosas que en el fondo nos ponen de los nerios, pero que  no hacen más que reafirmar nuestro amor por la música.   Y ahora os toca a vosotros, ¿Qué cosas os molestan en el ámbito musical? Ya sabéis las mías ¿Cuáles son las vuestras?

¡Hasta el Próximo Artículo!

mi piano
A pesar de todo, está ordenadito… (después de mostrar mi cajón desastre me sentía en deuda)

 

 

Si os ha gustado el artículo ya sabéis, a compartir en los botoncillos de más abajo. Quiero aprovechar también para agradecer a todos los que me estáis votando para el Premio 20 Blogs  por la mejor bitácora en la categoría de música. ¿Pero cómo? ¿Qué aún no me has votado y ardes en deseos de hacerlo? ¡Aquí estoy yo para ayudar! Solo tienes que entrar aquí y registrarte en el Diario 20 Minutos y después entrar en mi ficha y dar el voto, aparecerá entonces un letrero verde de voto recibido. 🙂 (Las estrellitas no cuentan como voto) También puedes entrar en mi ficha directamente y registrarte en la barra superior haciendo clik en registro. ¡Gracias musiqueros!

 

 

 

 

¿Quién es el hombre (o mujer) de la varita? ¡El director de orquesta!

¡Hola! brrrr ¡qué frío! ¿Qué tal un poquito de música para entrar en calor? Hoy os quiero hablar de un tema que siempre da lugar a discusiones cuando no se está inmerso en el ámbito musical, seguro que a muchos os sonará eso de…

– ¿El director de orquesta? ¡Pero si ese no hace ná, solo mover un palito!

Pues va a ser que no  porque  la figura del director de orquesta, para muchos desconocida, es más que mover un palito y hacer que  la orquesta  suene sin fallos. Este señor (o señora) se convierte en el hilo conductor de la identidad propia de un sonido, haciendo de una masa de colores uno solo perfectamente identificable. La labor del director de orquesta o de un conjunto coral entre otros es aunar la masa sonora de muchos interpretes en un sonido con carácter propio y único. No es lo mismo tocar un pasaje en casa que tocarlo bajo una dirección musical, ya que en casa podemos aplicar las pautas que nos de el director y aplicar los nuestros propios pero en un ensayo, con la lección aprendida el músico se entrega por completo a la dirección.  Cuando vais a un concierto, la música es  algo contínuo, con un principio, un climax y un fin pero … ¿Qué ha sucedido para llegar hasta ese punto? Nada más y nada menos que una conexión con el interprete que aunque parezca sencilla no se produce de forma inmediata ya que  son horas y horas de ensayos. Por ello,  la obra se va montando por secciones armándola como si fuera una muñeca rusa, desde lo superficial a lo más profundo, sacando de cada lectura muchas más a  cada cual más densa e íntima.

Así cada ensayo se convierte en un diálogo entre intérprete y director,  en el cual mediante las  explicaciones pertinentes se añaden los sentimientos más profundos a la música (es por ello el efecto partitura garabateada ¡un lápiz nunca debe faltar en un ensayo!). Porque pensándolo bien, y creo que es así por mi experiencia musical, en un ensayo los sonidos se explican ¿Y cómo explicar un sonido si para cada persona éste se puede interpretar de una manera diferente? ¡Ah! Ahí está lo mejor, para mi, es a lo que llamo “sacar un sonido”, esto es, un sonido que sin variar su altura varía su carácter mientras se toca o se canta, dándole un carácter  tan propio y único como es el instante en el que se une música y alma. Pienso que quizá  cuando se dice eso  de que la música es la expresión del alma, no falta razón, porque son cosas que no se pueden explicar, pero que están ahí inherente a nosotros y a nuestro propio significado. Si la dirección musical es un proceso de ensayos en el cual los músicos pasan un proceso para captar el sonido propio , ¿Qué hacer cuando sobran las palabras? En ese momento, el director se convierte en los ojos de la música, sustituye las palabras  y sus gestos se convierten en la identidad musical en la que ha trabajado tantos meses creando entre el y los músicos una relación única que se impregna en la interpretación de una obra, como si de un gran instrumento musical se tratase.

Suena bien ¿verdad?¿Queréis sentirlo también? En vuestra formación coral más cercana lo encontraréis (yo solo lo dejo caer)  🙂

¡Hasta el próximo artículo!

¡A ver quien tiene bemoles de decirnos que solo movemos un palito!
¡A ver quien tiene bemoles de decirnos que solo movemos un palito!

 

¡Eh! ¿Y Yo qué? Tengo grandes dotes expresivas
¡Eh! ¿Y Yo qué? Tengo grandes dotes expresivas

 

Si os ha gustado este artículo  ya sabéis ¡A compartir!, Como soy un poco cansina, también os recuerdo que desde el día 6 de febrero participo en el  Premio 20Blogs del Diario 20 Minutos en la categoría de Música y que si también participáis podéis votarme en este link. Si  conocéis a alguien que también participe, podéis anirmarle a que se pase por este blog, quizá le gusten mis notas musicales 🙂

No existen los músicos torpes.

Hola! Aquí estoy de nuevo después de unos días del descanso. Hoy os traigo esta pequeña reflexión a raíz de unos comentarios que suelo que oir a personas que se introducen en la música por vez primera.

Muchas veces, cuando alguien se pone delante de mi piano lo primero que suelo escuchar es:

– Ay, !que yo no se nada de música!¡ Se me da fatal! Claro, para ti es fácil pero para mi….

Es curioso que en el piano así como en  cualquier otro instrumento musical parece que éste sirve de oráculo, ya que solo con tenerlo cerca una persona sabe que se le va a dar mal ¡Un desastre musical en ciernes!. Pues no, lamento deciros que no tienen ninguna propiedad mágica y que por desgracia no nos desvelará los números de La Primitiva de mañana.(aunque ya podría,ya)

Cuando una persona quiere aprender música,  bien un instrumento o teoría por ejemplo, muchas veces piensa que va a suceder como en esta escena de la película August Rush cuando la realidad es ligeramente diferente-

Sí, el niño es muy precoz para aprender. y eso que os he ahorrado la escena en la que compone una sinfonía…. y ojo con deprimirse! Lo mejor de todo es que vosotros podéis aprender de verdad 🙂

Muchas veces  se piensa que el pensar en música  es un don al alcance de unos pocos que tuvieron la suerte de tropezarse con la música y hacerse con ella.  Pero sabed que el arte de la música es que lo complicado parezca sencillo, y a veces lo sencillo  sea inexplicable  por su perfección . Ya os he dicho alguna vez en este blog, que entender la música, aprender a interpretarla y entenderla es como formar un puzzle al que poco a poco vamos añadiendo más piezas que van encajando. Así que ni fácil ni dificil, es cuestión de perspectiva 🙂

Si aprendemos a acercarnos a la música sin prejuicios y de una forma natural, ya sea de una forma más practica o más teórica, formará parte de nosotros como ya es el habla, solo que la satisfacción que se experimenta es algo para lo que todavía no he encontrado palabras . Este sentir musical libre y pleno es algo que nos ayuda expresarnos en música en momentos cotidianos  sin miedo de meter la pata:

Si os preguntaran  ¿Qué te parece esta música? Más allá del “es bonita” o “no me gusta” quizá podáis sentir que no podéis expresaros tal como quisierais por los miedos a decir algo fuera de lugar, pero ¿sabéis? Ni os imagináis cuanto tiene una persona que decir sobre la música que le gusta y le es importante en su experiencia vital. Así como  ser y sentirse músico es  esfuerzo y   ganas,también es  tener una mente en abierta que asimila que hay muchos tipos de músicos en los que unos son virtuosos, otros buenos improvisadores, otros tantos técnica pura, y otros que lleven el ritmo en sus venas entre otras tantas tipologías de músicos y músicas.

Por eso no hay ni habrá el músico torpe, sino muchos tipos de músicos diferentes siempre que hagan lo que les gusta.  La música no se disfruta más cuando uno no se compara con los demás sino cuando  se encuentra bien con su yo musical y es capaz de disfrutar de ello independientemente de su nivel. No hay músico malo, pero si métodos de enseñanza basados en conceptos arcaicos como la competitividad, el refuerzo negativo que puede hacer sentirnos torpes, pequeños que nos hagan apartarnos del camino. Pero eso… ¡Ni hablar!

Dentro de ti solo convives contigo mismo, se el mejor para ti y disfruta con ello. 🙂

 

Hasta aquí este trocito de reflexión, ya sabéis que siempre os animo a que os deis una vuelta por los universos musicales con las orejas bien abierta a los diferentes sonidos  y formas de entender la música. ¡ No lo dejéis pasar!

 

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¡Gracias!

 

Instrumentos musicales ¿Qué los hace especiales?

¿Vamos de tiendas? ¡¡ Sí !! Nos ponemos en situación, una calle concurrida, muchos comercios y ese local de  instrumentos musicales en la que es inevitable detenerse. Cuando entramos, sepamos o no tocar un instrumento musical, empieza la magia.

A raiz de este Tuit  en el que se pedía consejo sobre un piano, empecé a reflexionar. ¿Qué hace especial un instrumento?

La respuesta es fácil: Su sonido. Pero, ¿cómo diferenciarlo? Aunque soy pianista y obviamente no sé mucho más allá de mi instrumento  hay características comunes   que son decisivas a la hora de decantarse por un instrumento u otro. Vamos a hacer un repaso de los elementos que más llaman la atención 🙂

¿Habéis oido de eso de la belleza está en el interior? Pues en música no podría ser más cierto, tanto, que necesita puntualización : La belleza está también en el interior. Los instrumentos musicales son bellos por naturaleza, y muchas veces sucede que se pueden ver instrumentos bellísimos por fuera cuyo interior deja mucho de desear. Y de  eso los pianistas sabemos mucho. ¡¡ Qué cosas tiene la música !! Nunca hay que infravalorar un piano de aspecto sencillo y sobrio ya que en su interior puede albergar una maquinaria perfecta ¿Por qué pagar 2000 euros más por un elegante lacado en negro cuando puedes tener lo mismo en líneas más sobrias? Por eso, las apariencias engañan. Puede haber instrumentos bellísimos que lo único que hacen es tapar su carencia sonora haciéndolos  más baratos como si de un mueble se tratase. Compras belleza a buen precio pero no sonido. Mejor un punto intermedio 🙂

Recuerdo cuando era niña y fuimos a la tienda a comprar el piano, el chico que nos antendió me invitó a tocarlo. Entonces mis torpes dedos solo sabían tocar poco más que alguna cancioncilla que aprendí en las primeras lecciones. Yo toqué el piano, pero sinceramente, podría haber tocado un piano cuyo interior llevase una patata y no me hubiera dado cuenta de nada. Gracias a los hados, compramos un piano muy bueno que me sirvió todos los años que pasé en el conservatorio y que además  conservo en la actualidad aunque esté un poco para el arrastre.  Pero la perspectiva, la experiencia y los años dedicados a la música te hace ver que un instrumento no es la belleza exterior, es el sonido quien lo hace impresionante.

Un instrumento es especial por el sonido que crea una maquinaria perfecta que hace que este se deshaga entre armónicos. No hace falta ver el interior de un instrumento para sentir que su sonido es el perfecto sollozo planetario, el sonido es algo que se clava, que suena potente, sin ecos, sin nada que lo confunda con un mero ruido que suene bonito. Por eso hay tanta diferencia de precios, cuanto más perfecto y puro  sean los engranajes de su sonido más caro será el instrumento por la dedicación individualizada en su elaboración que llevan en ellos. Porque un instrumento no se fabrica, se construye.

Como veis, un instrumento musical es el motor de la música. No hace falta que os gasteis un pastizal en el sólo hay que mirar según necesidades y la música que quieres hacer  y vivir con el  buscando el equilibrio perfecto porque es el compañero de viaje de la música en movimiento.

Hoy para comer, patata cocida dentro de piano.

Recordaros que sigo con mi proyecto #Umusical en el que investigo lo que nos mueve a conpartir y difundir la música. Son muchos los amig@s músicos que se están uniendo a la iniciativa con sus proyectos 2.0 ,  Agradecer a los que se han animado a colaborar por la valiosa información que aportan mostrándonos las apasionantes historias que llevan detrás sus proyectos. Musycon ha sido el primero y ya tengo preparados más cuestionarios que estois deseando que leais que iré intercalando con mis artículos de reflexión musical.

¿Más información? escribiéndome a  diariodeunamiusicologa@gmail.com y en Twitter con el hastag #Umusical en @sorybp.   Animaros también a que si os apetece, difundais esta iniciativa para que puedan participar más proyectos 2.0 🙂

Cuando la música se pinta tú también puedes escucharla.

Jan Brueghel de Velours y Peter Paul Rubens

Si hay una rama de la musicología y el arte que me apasiona por los secretos y misterios que encierra,  esa es  la iconografía musical. A menudo, vemos en los cuadros representaciones de instrumentos musicales y partituras que pasan sin pena ni gloria de un vistazo pero que  prestando un poco de atención nos hace descubrir nuevos aspectos maravillosos..

Vale, son instrumentos musicales, pero también es el único documento visual  de la música de una época y más si hablamos de representaciones artísticas de muchos siglos de las que solo tenemos ese testimonio gráfico para poder recrear el instrumento y la visión de la música de ese momento.  Gracias a un análisis iconográfico musical podemos reconstruir instrumentos de otras épocas y  descubrir nuevas (y pequeñas) partituras, averiguar las  nociones  músicales (visuales y teóricas)  del artista que le ayudara a representarlo en un lienzo, un retablo, una escultura….

Con ello, al encontrarnos un instrumento musical en una obra nos podemos hacer estas preguntas para reflexionar sobre el aspecto musical en el arte:

–  ¿Qué instrumentos aparecen? ¿Qué tipo de obra estamos viendo?¿De qué estilo y época?

– -¿Hasta dónde llega su nivel de detalle? (Por ejemplo,cuerdas, trastes, detalles estéticos…)

– ¿Éste instrumento se podría tocar porque la representación de su mecanismo permitiría hacerlo? (por ejemplo, cajas de resonancias muy pequeñas o ausencia de ellas, mástiles cortos, mecanismos que harían imposible cualquier sonido..)

– ¿Existen o tenemos representaciones del mismo en la actualidad ?

–  Si alguien está interpretando música con él ¿es una postura adecuada para hacerlo?

Con estas  sencillas preguntas, nos dedicamos estrictamente al instrumento musical y no a la interpretación del mismo en el cuadro (lo trataré en post aparte porque es muy interesante los significados y alegorías de los mismos). Así cuando tengais la suerte de poder visualizar láminas o ver directamente los cuadros en un museo os invito a buscar los instrumentos musicales escondidos (o no) en el cuadro y  hacer estos sencillos ejercicios de los que se pueden aprender mucho indagando en la búsqueda de respuestas.

Aquí os pongo algunos ejemplos para reflexionar

Mirad la guitarra y la forma de tocar la guitarra ¿La reproduce fielmente? ¿Pensais que Julio reflejaba su realidad histórica? ¿Qué música podría estar tocando?
Pintura Mural del Antiguo Egipto
¿Dirías que están tocando en grupo?¿Qué tipos de instrumentos, están tocando?¿Cuántas cuerdas tiene el arpa?¿Son factibles las posturas para tocar?

Si quereis profundizar en el tema podeis visitar la página de la Complutense sobre su proyecto de  Iconografía Musical en los cuales Cristina Bordas  trata con profundidad este tema.

http://www.imagenesmusica.es/inicio.html

Os cuelgo además una entrevista para que la conozcais mejor así como su proyecto:

http://www.docenotas.com/entrevistas/cristina-bordas-autora-del-catalogo-de-instrumentos-musicales-en-colecciones-espanolas