Desventuras nocturnas de una musicóloga: ¡Balada triste de trompeta!

Hola!  ¿Qué tal estos días de descanso? Ahora mismo me encuentro en tren a medio camino entre Córdoba y Madrid ¡Mañana de vuelta a la rutina!

Hoy tengo la necesidad de escribir en este diario lo que me aconteció ayer a horas intempestivas de la noche. Pongámonos en situación: Córdoba, 2 de la mañana, Pub abarrotado de gente, Rafaela Carrá amenizando la velada y de forma inesperada 2 chicas se presentan a mi grupo de amigos con la excusa que son turistas en la ciudad. Los hados de la noche hicieron que mi amiga María les dijera ¡Y esta es mi amiga Soraya, musicóloga! (sí, es una presentación que no mola nada) El diálogo establecido  se supone que no pasaría más allá del momento Anita Obregón, que como todos sabemos es bióloga y esas cosas pero cual es mi sorpresa cuando se establece el siguiente No Diálogo:

– Así que eres musicóloga.

-En fín, bueno, así es.

– Pues yo era trompeta solista en la banda de mi pueblo pero lo dejé

– Ay, vaya, lo siento.

– Lo dejé porque tocar la trompeta en la banda de mi pueblo es una puta mierda. ¡Tocar la trompeta es una puta mierda!

– Ammmm…OK

balada triste de trompeta
¡Creo que Raphael no piensa lo mismo! Balada triste de trompeta (1960)

Pensé que quizá la muchacha buscara comprensión ante su descorazonador testimonio, pero la verdad es que no supe que decir y tampoco estaba de ánimos para buscar la naturaleza intrínseca de su desazón musical. Me contó que había venido a Córdoba para, entre otras cosas, escuchar la música de las bandas procesionales no sin antes mencionar como unas cuántas veces el grato efecto que le produce tocar la trompeta . Como pude, me zafé de la intensa conversación pero a los minutos veo que otra vez, la pequeña figura femenina intenta profundizar sobre mi sabiduría musical.

– Pues ayer estuve viendo la procesión de (insertar aquí una procesión del viernes santo cordobés) . Me encantó la banda, flipé ¿sabes que música era la que estaban tocando?¿Cómo se llamaba?¿Sabes el título?

– La verdad es que no lo se.

– ¿Cómo que no lo sabes? ¡Pues menuda mierda de musicóloga estás hecha!

– Ammmmmmmmmmmm….OK. Venga, ¡hasta luego!

Dramatización para ponerse en situación.
Dramatización para ponerse en situación.

La verdad es que no me apetecía decir nada más, ¿Cómo explicar a las 2 de madrugada lo que hace un musicólogo? Uf, ¡qué pereza! Si os soy sincera, la verdad es que me hizo bastante gracia teniendo también en cuenta el estado etílico de la fémina en cuestión. Mi amigo Manolo que estaba por ahí cerca, dijo… claro, para ella un musicólogo igual quiere decir que hay que saber todas las músicas que hay en el universo. Para mi, si alguien conociera todas las melodías y obras del universo cual wikimúsica se tratase, lo calificaría de genio. Entonces pensé en lo complicado que es a veces explicar  la música y en las visiones superficiales que  se pueden tener de la misma. Igual que a ella le chocó que yo no me supiese el título de la obra procesional, a mi también me sorprendió la falta de sensibilidad musical sea cual sea su umbral etílico. La musicología para mi, es el arte de entender la música desde todos los puntos de vista, los cuales se cimentan en  una delicada tarea de reflexión  estética y musical. También pensé en que la próxima vez que me presentasen como musicóloga para hacerme “de rabiar” voy a decir eso tan manido de ¿Musicóloga? No, mu psicóloga para que cuando me manden a freir espárragos sea con razón y de peso 🙂

¡Hasta el próximo artículo!

¡¡Uy lo que me ha dicho!!!
¡¡Uy lo que me ha dicho!!!

 

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¡Me gusta el vintage, me gusta lo raro! El curioso mundo de la fotografía Musical

¡Hola, hola! ¡Qué tal? Hoy día de descanso en Madrid por la festividad de San José, ¡se agradece un poco de tranquilidad entre tanto ajetreo!.  Felicidades a los papás y a los Josés en todas su variedades. 🙂 En este día tranquilito he decidido dar un repaso y compartir con vosotros imágenes musicales que revelan otras mis pasiones, el vintage y lo bizarro, aunque yo lo definiría un poco como una mezcla de los dos algo así como un “Vintazarro”. No me canso de bucear por la red para encontrar imágenes en blanco y negro de nuestro pasado musical y a veces sucede que entre búsqueda y búsqueda encuentro (por fortuna) imágenes sorprendentes e inclasificables que hacen que me afiance en la idea de que todo tiempo pasado siempre fue como poco inaudito.  ¡Hay tanta música en blanco y negro pululando en Internet! Os tengo que contar una cosa: hace unos días mientras me dedicaba a mi particular minería visual di con una galería fotográfica en tumblr que me llamó la atención, la galería en cuestión se titula: composers doing normal shit  algo así como mi recopilación #FotoMúsica en Twitter pero con más doing nomal shit (eeeh la traducción os lo dejo a vosotros!) Me resultó muy curioso el título, quizá la persona que recopiló las fotos pensó que había que mostrar al mundo a grandes músicos del S. XX haciendo cosas normales,  por si acaso alguien pensaba que los grandes músicos no iban al baño (bueno, Toulousse Loutrec ya demostró que los pintores si iban) , no jugaban al parchís, o no se tomaban el cafelito mientras tomaban “la fresca” en el portal de casa.  Reconozco que a veces peco de voyeurismo musical, pero es lo que tienen los recuerdos de otras épocas.. no puedo dejar de mirarlos y más si son bonitos.  Bueno, pero no olvidemos a nuestro amigo de tumblr  y su recopilación, hay muchas que ya las conocía y otras que me han dejado sorprendida….

Richard Strauss
Richard Strauss dirigiendo un trineo. Sin batuta todo es más complicado!
Leonard Bernstein ha sido siempre un muy fotografiado. Siempre guapìsimo y muy fotogénico. Incñuso con Meyba!
Leonard Bernstein ha sido siempre muy fotografiado. Siempre guapísimo y muy fotogénico aunque siempre hay una excepción ¡Eh! ¿ A dónde estáis mirando? ¡Os he pillado!
Philip Glass qué galán! Lo mismo te invita un whiskito que te hace una melodía hipnótica con un gamelán!
Philip Glass qué galán! Lo mismo te invita un whiskito que te hace una melodía hipnótica con un gamelán!

Volviendo a mis recopilaciones visuales, soy más de compartir la música en  estado puro.  Imágenes que aún en blanco y negro den sonido de un solo vistazo, porque ver a los compositores en momentos íntimos es curioso pero pero prefiero captar ese instante por el que serán siempre recordados. Momentos como este:

mono músico
¿Por qué siempre me sale este mono en todas las búsquedas?

Es broma, ahora sí, momentos como este 🙂

bernstein
Leonard Bernstein dirigiendo la New York Philharmonic Orchestra en el The Hollywood Bowl (1963)

En fin, que más se puede decir si  en todas sus variedades la música es maravillosa. ¡Hasta el próximo artículo!

Claude Debussy dice: ¡Vuelve pronto Soraya con otro nuevo artículo!
Claude Debussy dice:
¡Soraya, vuelve pronto con otro nuevo artículo!

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10 Cosas que pasan y odias cuando eres músico

¡Hola! Aquí estoy de nuevo, ¿Qué tal este sabadete friolero? Aquí sin novedad, frío, frío, frío…. y frío. Así que hoy voy a combatir estas temperaturas gélidas con aquellas cosas que nos dan rabia cuando tocamos un instrumento musical que nos hacen ponernos “coloraos”. ¿Queréis ver mi TopTen?

¡Vamos allá!

1)  Cortarollos.

Cuando eres pianista como yo, estar en un momento álgido interpretando una obra con partitura y como no te la sabes de memoria, hacer un apaño con la mano izquierda para pasar de hoja con la derecha. Y esto es a lo que se llama venirse abajo.

2) Für Elise (Para Elisa o “Paralisa” para los amigos)

A veces pienso que sería de un pianista si no supiera tocarla. Sería algo así como que cada vez que un pianista dice que no sabe tocar esta obra, muere un gatito.

Nota: En ocasiones la más demandada es el Tema Central de la BSO “El Piano”

3) ¿Sabes tocar la de ….? 

Hay 3 opciones, que sea la Para Elisa, que sea otra “ que me sé” o que no tenga idea de la obra en cuestión.  Normalmente es la tercera opción, aunque os confesaré una cosa: los músicos tenemos preparado nuestro pequeño repertorio “five stars” para esas ocasiones. ¡Y es total! ¡Éxito de público y Crítica!

4)  Que te tu pareja o tu madre piense…. ¡Qué desastre! Y te ordenen las partituras cuando estás fuera.

Lo reconozco, soy de las que cuando estoy tocando hago mi propia selección del repertorio musical que quiero tocar, en mi caso tengo multitud de anotaciones para las reducciones que hago de canciones que me gustan, así que toco rodeada de folios, algunos por el suelo, otros sobre el piano y otro sobre la mesa a mi derecha. Parece que no, pero reconozco cada estrato, cada enmienda, cada arruga  y ordenarlo o cambiarlo de lugar significa quedarme con obras a medias durante un tiempo….

2015-02-07
Este es mi cajón musical. ¡Yo lo veo muy bien! Las puedo encontrar… ¡Y sin GPS!

 

5) “Toca y canta muy bien, ¡venga, venga, toca, toca, toca, toca algooo!”

Incluso la música tiene su momento. No siempre apetece tocar para las visitas, puedes estar con una resaca del quince, con la paella aún en la boca o que directamente no tienes la cabeza en MODE MUSIC ON. Menos mal que para esos momentos siempre nos quedará el “Para Elisa” ¡Gracias Beethoven!

6) Tocar un instrumento en mal estado. (sí, me refiero a música)

A veces pasa que en el lugar más insospechado encuentro un piano. Se me ilumina la cara, voy a tocar… y.. ¡Oh sorpresa! Resulta que su interior tiene más moho que un queso Roquefort por lo que el momentazo músical se va al traste. ¡Es un piano de adorno! Que levante la mano a quien no le haya pasado.

7) Sentirse excluido. Lo que no te han contado de una Jam Session

¡Bien! ¡Sesión musical improvisada en un lugar inesperado! Imaginaos que este gran momento ocurre en un parque y eres pianista…¡Oh, Wait….!

8) ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?

Igual que hay veces en las cuales no apetece tocar para las visitas puede pasar que los hados de la inspiración llaman a tu puerta. Te lo curras, haces una interpretación de lujo y al terminar ves que la gente que te estaba escuchando les ha dado por tomarte como música ambiental mientras charla o que igual les ha surgido una llamada y han salido de la habitación. Terminas, levantas las manos del piano y… ¿hola? No es un drama, ¿Y lo bien que te lo has pasado? En esos momentos te das cuenta que a veces te gustaría ser guitarrista para tocar de frente y no de espaldas.

9) ¡Quiero aprender!

Siempre hay gente que quiere aprender pero que lo dice a la ligera, así que de forma improvisada das pequeña clase introductoria pero lamentablemente esto no es Matrix, el saber musical no es un poder divino que se adquiere nada más sentarse al piano, así que notas la carita de desilusión y seguidamente ¡A otra cosa mariposa!

keanureeves
¡Por favor! ¡Quiero aprender a tocar!¡Necesito una de Para Elisa pa este Lunes!

 

10)  Olvidarse la partitura en un ensayo o los libros del conservatorio

¡Drama! Si hay un momento tenso en mi experiencia musical es aquel en el cual se nos olvida la partitura, y ( sobre todo en coros y clases de conservatorio),  tienes que compartirla con un compañero con el que no tienes mucha confianza. Seguidamente se produce una especie de lucha de la fuerza, el dueño va tirando para así las hojas o el libro en cuestión y ves que la fuerza no te acompaña- ¡Oh Yoda, qué debo hacer! Aunque algo peor es que no se te olvide una, sino dos veces. ¡MusicDrama!

 

Y estas son las 10 cosas que suelen suceder y que pocas veces contamos, pequeñas cosas que en el fondo nos ponen de los nerios, pero que  no hacen más que reafirmar nuestro amor por la música.   Y ahora os toca a vosotros, ¿Qué cosas os molestan en el ámbito musical? Ya sabéis las mías ¿Cuáles son las vuestras?

¡Hasta el Próximo Artículo!

mi piano
A pesar de todo, está ordenadito… (después de mostrar mi cajón desastre me sentía en deuda)

 

 

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Una música de mil versiones ¿Cuál es la tuya?

¡Hola! ¿Qué tal? ¿Cómo van vuestros deseos de año nuevo? Espero que viento en popa, sobre todo los musicales. 🙂 Hoy quiero compartir una pequeña reflexión que produce en muchos de mis eternos viajes en metro. Si os preguntara, ¿qué es para tí la música? ¿Qué sientes al cantar, tocar o escuchar? Estoy segura que, aunque parecidas, todas las definiciones serían diferentes pero con un nexo común que aún hoy, no sabemos explicar…. bueno, nosotros no, pero la RAE si (o eso parece)

rae
La RAE, respuestas para todo a golpe de clik. ¡Clik!

A propósito de la reflexión sobre la forma en la que pensamos la música, si hay un ámbito democratizador de la práxis musical, es el de las versiones. Da lo mismo ser el virtuoso del lugar o el rey de las melodías en la ducha, todos tenemos cabida a la hora de vivir  los sonidos que nos gustan, porque entonces, justo en ese momento la música es solo nuestra y de nadie más. Para mostraros ese momento, he escogido un tema mil veces versionado: El canon en Re Mayor de Pachelbel. (porque a mi, además de las versiones, también me gustan los temas con variaciones como esta obra de , soy así de rebundante)

¿Y qué nos encontramos en el submundo de las versiones? ¡¡ Buceemos en el abismo musical!!

1. A veces, no hace falta tocar un instrumento

Este simpático Papá Noel , siente el Canon como nadie y aunque no toque, la intención es lo que cuenta ¡Gracias Santa!

2. ¿No tienes con quien tocar? ¡He aquí la solución!

Este chico se está “Caneando” .Literalmente. Doblarse a uno mismo, es un gusto, sobre todo si sale bien ¡bravo!

3. No seas literal, la música es de los ojos de quien lo ve.

En música, lo literal es relativo. Los sonidos se expanden y contraen haciendo de los sonidos algo nuestro. La música es modificable, diferente y algo enorme si nos dejamos llevar. Este cuarteto hace del Canon un crisol de músicas y lo que es más importante, se lo están pasando genial 🙂

4. Cualquier nivel, si te lo estás pasando bien

Vale, hay virtuosos que inundan Youtube que hacen que no puedas despegar los ojos del video, pero también hay muchas personas que quieren compartir su música. El miedo en música, no sirve, porque independientemente del resultado el disfrute con lo que se está haciendo es lo que cuenta.

5. Y por último, Cualquier momento es bueno para tocar a Pachelbel … o lo que surja!

Este vídeo es un clásico entre todo el material musical referente al famoso Canon en D. La música tiene muchas lecturas y esta es una de ellas, más profunda de lo que parece.

En resumen, como veis da igual el continente, lo importante es el contenido, mientras que en este quede reflejado las ganas y la ilusión. Sonidos distintos, para un mismo sentimiento al que os animo, como siempre, a expresar de la forma que os venga en gana. Porque la música es así, única, casi tanto como nosotros 🙂

¡Hasta el próximo artículo!

¡Yo también alucino con como ha dado mi Canon de sí… y lo sabes!

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