Gesamtkunstwerk ! Pequeña reflexión sobre el arte en el inmenso mundo de Richard Wagner

Este año se conmemora el bicentenario del nacimiento Richard Wagner (1813-1883) así que imaginad la fiesta musical que hay en el  Festival de Bayreuth . Como sabréis muchos , este festival tiene su origen en el propio Wagner ya que logró construir un entorno adecuado en el que poder representar su obra  lo que nos da una idea de porqué es   el máximo exponente de la música hasta sus últimas consecuencias. Hoy quiero remarcar un termino que acuñó el propio compositor y que nos puede servir a la hora de pensar en música: Esto es, Gesamtkunstwerk , obra de arte total para nosotros.

Bien, este concepto de obra de arte total que tenía Wagner era un pensamiento lógico viendo la magnitud de su producción artística, en la que además de centrarnos en la creación  musical ¿Por que no extrapolar la puesta en escena a todas las artes posibles? ¿Os acordáis de  lo que os he mencionado en otros artículos sobre la visión de la música como una escultura?  Wagner fué un paso más allá,  ¿Por qué no poner en marcha una maquinaria artística que ayudara representar su obra tal como el la imaginaba ?¿Por qué no condensar todas las disciplinas artísticas en una?  Esto hizo que el compositor se planteara la intepretación de su música como una gran obra  en la que la música es  uno de los  elementos que al unir con las demás disciplinas artísticas  hicieran   que de forma global  el espectador puediera sentir  una experiencia multisensorial  dentro de la plena libertad de Wagner sobre la concepción de su creación musical .  No iba muy desencaminado  dotando tanta importancia a la música como a sus multiples contextos  dejando así  una huella imborrable en el  Pensamiento Musical hasta nuestros días. Pero, ¿Cómo representar esa obra de arte total?

¿Cómo expresar los olores? ¿ Cómo sentir el tacto fresco de la hierba? ¿Cómo traer las olas del mar a tus pies?

Wagner logró  impregnar su pensamiento acerca de la estética del arte debido a su concepto del arte y las artes  plasmándolo  en su  obra, desarrollándola  en varios planos artísticos conceptuales y contextuales pero. ¿Sería posible concentrar  todas las artes o sería inevitable dar a la música el papel principal para que ésta no se diluyera ante la densidad artística? Esto es el  concepto de obra  de arte  total: La experiencia sublime de la estética, de lo bello, del teatro, la filosofía…  aunando la diversificación las artes en una sola como una gran  escultura que se viera desde cualquier horizonte .A lo largo de su producción musical iría centrando su obra  en los recovecos de la  creación musical… ya que la obra de arte total, era mucha obra….

La obra de Wagner  está concebida desde el arrebatador espíruto romántico  siendo  una extensión de su propio yo hasta el infinito  , para que  la sal y el olor a mar de   un  holandes Errante se sintiera  entre las butacas y donde  el sol del atardecer pudiera guardarse en un tarro de cristal.

Creo que a veces, hay  músicas tan grandes que su contexto  se queda  mudo  porque solo desde la primera nota ya envuelve todo lo que toca. Wagner supo entonces  ver con esa mirada tridimensional  haciendo de su  música un  pensamiento perpetuo que llega hasta nuestros días arrasando con todo lo que toca.

Para ampliar:

http://www.wagnermania.com/

http://www.wagneroperas.com/indexwagneroperas.html

Nuestro propio pensamiento musical

Muchas veces he utilizado la expresión Pensar en Música que es algo así como planificar una hoja de ruta  adaptada a nuestra propia experiencia musical. La música se puede escuchar pero también nosotros podemos elegir como vivir como relacionarnos con ella. ¿Seremos oyentes pasivos? ¿ O activos?  Nosotros decidimos pero  a veces la experiencia musical llama a la  música  planteándonos cuestiones como ¿Por qué es así esta música? Somos producto de nuestra evolución pero también lo hacemos de los actos del pasado ¿Pensáis que si la historia se volviera a repetir tendríamos la misma música? ¿Nos gustarían los mismos sonidos? ¿La propia naturaleza humana hace que nos sintamos inclinados por determinadas músicas?

Aprender música es una experiencia que nos llena, pero tener nuestra propia idea de ella es algo que hace que  nuestra vivencia musical irrumpa  en la escucha con más fuerza. Con todo esto, ¿existe música perdurable en el tiempo o es la distancia temporal la que hace que ésta llegue hasta nuestros oídos? ¿Qué músicas se quedaron por el camino? Como veis, son muchas las preguntas las que se formulan si hacemos un ejercicio de introspección musical. Si el hombre de a pie tiene tendencias al existencialismo (más allá de un sábado a horas intempestivas  después de la feliz  ingesta de  bebidas espirituosas) respecto a todo lo que le rodea ¿Por qué no la música? Como ya he dicho en otras ocasiones, es nuestra responsabilidad ser oyentes activos de nuestro legado musical para comprender las músicas pasadas, presentes y futuras.  En nuestra  historia más reciente este ejercicio de reflexión musical no ha pasado desapercibido y se ha escrito mucho sobre la naturaleza intrínseca de la música, aunque este espíritu no se ha terminado de inculcar en la actualidad limitándose a un  “no me gusta” en vez de un ¿ “Por qué no me gusta?” 

DE MADONNA AL CANTO GREGORIANO (H4855)
De Madonna al Canto Gregoriano. Nicholas Cook (2005) Alianza Editorial
Siempre recomiendo este librito que lejos de ser una guía de Historia de la Música, es una introducción al “pensamiento en música” del lector

Cuando leí el libro de Nicholas Cook fue un revulsivo musical para mi  que me impulsó a la reflexión acerca de las relaciones que establecemos con la música más allá de su conocimiento histórico y formal. Ésto me ayudó a ahondar en las ideas del  Pensamiento Musical, la estética, historiografía , contextos y la idea de la necesidad del   “Pensamiento en Música”. Nuestro propio Pensamiento Musical hace que la riqueza de lo que escuchamos se ensanche, y que pensar en música en cualquier contexto sea una manera de entender las manifestaciones musicales más allá de la propia música.

Os dejo  la primera parte del libro de Enrico Fubini: “Estética de la Música” (53pag.) en la cual tenéis otro punto de vista sobre la estética y Pensamiento musical. Dentro de estos campos trata cuestiones  muy interesantes ya que en la lectura de: Problemas históricos y estéticos de la música podeis extraer más ideas  que os ayuden a “Pensar en Música“. Aquí tenéis el enlace ( Pulsando aparece a pantalla completa) pero os recomiendo el libro entero ya que hace un repaso aplicando el Pensamiento Musical en la Historia de la Música.

Por cierto, ¿Tenéis el diccionario? ¿A qué esperáis? Para los que no estáis acostumbrados al vocabulario musical pueden aparecer términos musicales que igual os desconozcáis y  sirvan de un excepcional punto de partida para empezar vuestro propio pensamiento musical.

Bibliografía para profundizar:

Enrico Fubini: Estética de la Música. Ed. Antonio Machado (2002) –

¡Dónde encontrarlo?  Librerías especializadas y en Internet facilmente  en webs tipo casa del Libro o Amazón

Apunte extra: Os recomiendo que bucéis en la obra de este autor ya que su línea de trabajo esté en la estética de la música.

De Madonna al Canto Gregoriano. Nicholas Cook. Alianza Editorial (2005)

¡Dónde encontrar? En grandes superficies y librerías de vuestro barrio y a unos 8 euros 🙂

Apunte extra: Además del precio, el libro es pequeñito y se lee fácil y es un excelente punto de partida a la reflexión musical.

Para empezar, estos son los títulos que os sugiero de los muchos y excelentes libros que hay sobre Pensamiento, estética y Música.

¿Preparados para empezar a pensar en Música? 🙂

¿Interpretamos y escuchamos la misma música?

Sería muy difícil de explicar lo que uno siente cuando “hace música” o se emociona con ella y estoy segura que esto ocurre en todos los contextos musicales posibles. Cada persona crea un vínculo especial y único. En Twitter comentaba sobre la intencionalidad de la música pero un tuitero me recordó que no es la intencionalidad de la música solo la que hay que tener en cuenta sino también la del oyente y añado, la del ejecutante.

Esto me hizo reflexionar sobre la relación bidireccional de la música. La música sobre el oyente y el oyente sobre la  música. ¿Podemos cambiar el sentido de una música? ¿Hay una percepción realmente objetiva de ella? Podemos, como ha he dicho en otras ocasiones, mirar la música con ojos curiosos como quien mira una escultura con muchas aristas. Pero..aunque queramos mirarla así, ¿podríamos decir que lo único objetivo de la música es lo que hay escrito en una partitura?

Supongamos que tenemos que interpretar esto:

Tenemos una clave de sol y un pentagrama que indica la altura de las notas: Mi – Mi. También atrapado entre líneas está el compás 2/4 y también se podría indicar la velocidad exacta indicado con un número que indique el pulso de negra en el extremo superior. Estos conceptos están claros.

¿Y ahora? Ahora llega la magia.

Imaginaros que tenemos que interpretar este pasaje:

Veamos, tenemos el compás, la clave, el pentagrama, las notas que indican su duración… ¿y esos signos a los pies de cada pentagrama? Son signos de intensidad que  indican como tocar o cantar este pasaje. Vamos a centrarnos en el  tercer pentagrama. Estos signos dan pautas de  la intensidad de las  notas. Así  estos compases han de tocarse como si fuera una ola, de menos intenso a más en en la nota central (f) hasta diluirse en el último sonido.

Los que interpretamos música sabemos perfectamente como ejecutar un piano (p) .Significa que tenemos que hacerlo dulce y suave, conteniendo el peso de la mano para contener el sonido (hablo pensando en el piano, pero se puede extrapolar a cualquier instrumento incluida la voz) pero… ¿son todos los p iguales para todos?¿A lo largo de la historia de la notación el concepto de  p ha sido el mismo? Partimos de la base, claro, que la inclusión de estos signos fueron fruto de la necesidad del compositor y ejecutantes para poder ponerle forma física a lo que no se ve de la música.

La magia de la interpretación musical (porque un músico no toca una obra, la interpreta) es esta. Hay cosas que son seguras en una partitura, pero otras no se han logrado cuantificar no siendo algo cerrado. Aunque tengamos claros todos los signos musicales en una partitura¿Cómo sabemos que todos tenemos el mismo? ¿Será igual  hacer un p un día aciago que un día en el que parece que tu mundo se ha vuelto del revés? Quizá en la partitura habría que crear nuevos signos para los sentimientos para que ésta estuviera más completa, pero ahí está lo que no se puede cuantificar y por lo que la música adquiere ese halo de magia en cada interpretación. Es muy difícil que existan dos interpretaciones iguales de una misma música, porque son diferentes las manos que la tocan, el sentimiento que imprimen y la relación bidireccional que se establece entre ambos. Es por eso, que el sonido es magia y la escucha del mismo ha de ser atenta porque de dos interpretaciones aparentemente iguales puede haber un mundo entre ellas  porque no todos los aspectos de la música están escritos. Si la música pasa de manera superficial por nuestros oídos, escuchamos media música haciendo que  la otra mitad se pierda , como si fuera un eco lejano.

Edgar Degas. Músicos de la Orquesta (1872)
Con esto se puede imaginar la importancia del director del orquesta en la búsqueda del sonido y pensar de la importancia cuando un compositor dirige su obra es un momento mágico. ¿Os imagináis ver y escuchar el sonido de Wagner dirigiéndo su producción musical?

¡Música! Un nuevo concepto sonoro.

Mañana es el día de la música.  La  música de tod@s. En este día, ¿Por qué no prestamos atención a los otros tipos de música? Hoy leía un artículo sobre el músico  exponente del movimiento de vanguardia y pedagogo Pierre Boulez (1925) ya que su motivo de su estancia en Madrid es la de  recoger el Premio de la Fundación   BBVA Fronteras del Conocimiento en la Categoría de Música Contemporánea. Los pensamientos de Boulez hace que  reflexione en mis ideas acerca de la  relación que tenemos con la música. .El compositor reivindica aplicar el aprendizaje de la música más allá de lo que ya conocemos y nos es familiar, incidiendo especialmente en la explosión de nuevas tendencias musicales de vanguardia más allá del S. XX

La música se difunde, crece y se expande. Pero, ¿conocemos toda la música que se crea? Si el conocimiento y el gusto  de la llamada “música clásica” sigue vigente hasta nuestros días ¿Por qué no da una oportunidad a la difusión de este nuevo repertorio? Sí, no es fácil escuchar la música contemporánea a partir de la primera parte del S. XX hasta nuestros días pero considero que su conocimiento va más allá de eso. La música tal y como la conocíamos evolucionó a la música tridimensional. Esto es, la música que se ve y se toca que ya no es algo estático para escuchar pasivamente. El sonido se moldea para buscar  reacciones e impresiones, y sobre todo, una segunda lectura.

Estas son las nuevas tendencias compositivas desde la primera parte del  S.XX hasta nuestros días  más allá del circuito de  las música urbanas (eso es, la música actual  que escuchamos y nos sentimos identificados dentro de estilos como el Pop, Rock, latino….). En estas nuevas tendencias   el  compositor busca que el espectador reflexione sobre la escucha: que sienta, que se indigne, que se maraville y que la visión musical no esté ceñida sólo  a la música en sí. No busca  que  el oyente ponga su música en el coche, solo quiere que la escucha se realice con otra mentalidad, siendo un oyente activo que capte también lo inaudible. Así,  la música no se escucha, se contempla.

Por eso, en este día musical reflexiono sobre la música que pasa de puntillas pese a que revolucionaron oídos  también pienso sobre nuestro papel como  oyentes activos que nos haga ver la música como un hecho tridimensional que casi podemos tocar.

Para terminar, os pongo un ejemplo muy conocido de música contemporánea ¿Os atrevéis a contemplarla?

Esta obra de Karlheinz Stockhausen (1928-2007), contemporáneo de Boulez y escrita en   1993,  consiste en hacer volar 4 helicópteros, con un violinista en su interior(además del piloto, claro). Cada violinista interpreta la obra de manera simultánea, con la única ayuda de unos cascos que les marca el tempo. Paralelamente, en la sala de concierto el público asiste al evento de forma televisada en el cual  los 4 helicópteros musicales sobrevuelan el cielo mientras los intérpretes ejecutan la pieza plagada de trémolos y glissandos (es  ese sonido tembloroso que escucháis por parte de las cuerdas).

Vale, con esto uno dice… ¿Pero esto qué es? Pensemos en los ingredientes para esta receta musical:

– 4 helicópteros

– 4 violinistas

– El espacio que sobrevuelan los helicópteros.

– El sonido de las hélices

– La sala de conciertos.

Viendo estos elementos tan dispares  ¿cómo hacer sólo una lectura superficial de todo ésto? Sería una pena no reflexionar un poco sobre lo que estamos presenciando. Primeramente, la música se ve y se entremezcla con el estruendo de las hélices de los  helicópteros convirtiéndose  en un instrumento más . 4 helicópteros y 4 violines que hacen que los 8 sonidos que se fundan  haciendo una masa sonora que fluye  a través del equipo de sonido del auditorio. El espectador es receptor visual y auditivo de lo que sucede en el aire en el que entonces, viendo el espectáculo  su proceso final confluyendo todos los sonidos  en la sala de concierto . Quizá Stockausen no quería que su música se escuchase en la vida cotidiana,  sino provocar en el espectador la reflexión y la curiosidad de la música como quien visualiza una obra de arte que se puede tocar.

Y son tantas lecturas, como miradas que contemplan una música viva y en movimiento.

Os animo a contemplar la música desde otras visiones y contextos, quizá si vais más allá encontréis sonoridades nunca imaginadas.

 

¿Por qué nos gusta la música que nos gusta?

A mi me gustan mucho los musicales,  las bandas sonoras de películas, canciones  de todos los estilos que descubro, grandes (y pequeños) autores clásicos … ¿Y a vosotros? ¿Qué os gusta?  Me encanta escuchar nuevas músicas para incorporarlas a mi museo especial de esculturas musicales para analizar y comprender y si me gusta, la archivo en mi memoria dándole un sitio especial. ¿Nunca os habeis planteado qué indicadores hacen que os gusten las músicas (sí, en plural) que os gustan?

La música es un ente social y cultural que también podemos moldear, expandir y contraer. Somos lo que nuestro entorno escucha, por lo que  nuestro oido adquiere una zona de confort en la que se siente cómodo en determinadas frecuencias sonoras. Nuestras  querencias musicales  se  mueven  de forma natural hacia lo que  se recuerda, a lo que  retrotrae a otros momentos, dotando a nuestra capacidad auditiva una nueva  memoria y recuerdos que no quiere olvidar. Así, los nuevos sonidos se construyen sobre los ya establecidos haciendo que las nuevas melodías fluyan sobre aquello que recordamos agradable en su escucha, lo cual  nos induce a tatarear  y bailotear cuando nadie nos ve. La sociedad en la que vivimos nos pone la base para que descubramos la música pero después en nosotros está la responsabilidad para  darle vidilla a nuestra memoria musical, alimentándola de nuevas experiencias auditivas que nos hagan un “clik” para alucinar con lo que puede hacer el ser humano. Sí, además  ser capaces de lo más terrible,  también  somos de crear lo  más hermoso.

Con esto, podemos ir reflexionando de lo  más particular a lo más general, partiendo de lo que escucha un  pequeño pueblo perdido en nuestra geografía hasta el imaginario colectivo a nivel planetario. Claro que nos puede surgir la preguntas como esta ¿Por qué entonces el Gagnam Style del grupo PSY se convirtió en  un fenómeno a nivel mundial viniendo nada más ni nada menos que de Corea del Sur cuya cultura es muy diferente a la occidental? Como he dicho, la música es una amalgama de vivencias, y eso es lo que nos une y lo que nos separa. Un surcoreano probablemente nunca haya escuchado una Jota y su escucha le parezca un aburrimiento mientras que en Zaragoza en alguna asociación Folklórica se reunen todos los fines de semana para tocar siendo el disfrute de todos los allí presentes. Obviamente, eso no nos une ni nos sentimos indentificados con recuerdos y vivencias.  Pero la música tiene eso, siempre hay algo, una tecla, ese “clik” que hace que los oidos se conviertan en solo uno… en Kinsasa, en Madrid, en Nueva York, en Tokio, en Sidney, en Rabat…. que une oidos y sentimientos. Los  grandes  clásicos saben mucho de eso…son universales.

Este tema sobre cultura y música se trata ampliamente en una de las ramas de la musicología, la etnomusicología, en la que se hace una reflexión profunda sobre sociedad, antropología y música, los vínculos que establecemos con ella y cuánto puede influir nuestro lugar de nacimiento  sobre nuestras preferencias musicales entre muchísimos temas muy interesantes. Si tuviera que profundizar más sobre mi cuestión inicial, nunca terminaría este hilo lleno de divagaciones y preguntas que van a pareciendo a cada momento y que llevan a más  interesantes reflexiones. Así que por hoy creo que es suficiente, nuestro gusto musical está influenciado por el lugar de origen pero es nuestra labor ampliar más y más nuestra memoria musical aplicando lo dicho en post anteriores en el que resalto la importancia de la música y contexto.

¿Aún queda la duda de hay que mirar la música con otros ojos más allá de una vista superficial?

(He encontrado en red este Slide sobre musicología y etnomusicología por si quereis ampliar, también hay bibliografía específica  que os puedo aconsejar que a mi me pareció muy interesante)