Escritura musical: Más fácil de lo que piensas :-)

La música se pinta en el arte, se impregna en la arquitectura y la podemos tocar en una escultura. Pero la música también se escribe con lógica, no son solo signos que  recuerdan lo increíblemente estética que nos puede resultar la visión de una partitura. El arte  llama al arte y la escritura de la música tiene un algo que hipnotiza.

Podríamos estar horas admirando la belleza de su escritura como si fuera  una obra pictórica  pero se trata de  la Sonata para violín nº 1 en sol menor (BWV 1001) manuscrito por el propio Bach

La música tal como la escribimos es producto de una evolución a lo largo de la historia añadiendo más signos según las diferentes necesidades. De esto, surgieron también propuestas establecer otros sistemas de notación diferentes. ¿ Se puede simplificar la escritura de la música? ¿Ha llegado un punto en que quizá este sistema esté obsoleto? Personalmente creo que nuestra escritura musical es lógica, icónica, sencilla y bastante intuitiva para el aprendiz. Los signos musicales pueden ser tan sencillos o tan complicados según las barreras que nos pongamos. Así, se me viene a la mente otro sistema de comunicación ( llamémosle así) que no tiene nada que ver con la escritura alfanumérica: las señales viales.

Suena un poco raro, pero las señales de tráfico son universales, icónicas, sencillas y bastante intuitivas. Flechas, barras, triángulos, coches, camiones y hasta cervatillos aparecen en nuestras señales por lo que,aunque no sepamos conducir, sus signos  hacen intuir su significado.

¡Por aquí!
¡Precaución! !Retenciones!              Por deducción, más coches…   indica que puede haber más coches así que cuidadito.

En la música sucede parecido, si miramos los signos musicales con un poco de atención vemos que su evolución ha sido más que lógica. Para aprender, además de memorizar hay que realizar un ejercicio de reflexión e intuición ante su lectura ya que la notación musical no fué ideada por seres de otro mundo (bueno, que sepamos) sino ha sido realizada por personas para personas a lo largo de tantos siglos de historia musical y la verdad es que no lo han hecho nada mal porque pese a todo ésta ha llegado hasta nuestros días pudiendo  interpretar música de otras épocas bajo éste lenguaje universal siempre vivo. Es como si fuera una botella con un mensaje dentro que se lanza al mar y siglos después alguien la encuentra y  lee sin problemas el papel escrito en su interior.

Volviendo con el ejemplo anterior de las señales de tráfico, vamos a verlo pero con notación musical actual que acabo de hacer  de mi puño y letra en algo tan mundano como un post-it. 🙂

– En el  primer Post-It tenemos una p (piano) que se suele encontrar justo debajo del pentagrama  y que indica sonido délicado y más débil. Para intensificar su efecto, se    duplica la p.
– En el segundo ejemplo . tenemos estos signos de intensidad en el que se irá aumentando y disminuyendo el sonido según lo que abarque el signo. (muy similar a los signos matemáticos)
– Último ejemplo: Las corcheas. Es lo mismo, solo que al cortarlas, el rabito queda suelto 🙂 Tiene una lógica muy tierna.

Resumiendo, hay veces que quizá lo que nos parece complejo encierra una inusitada sencillez si lo miramos con atención. La música y su escritura puede parecer complicada pero si tenemos en cuenta que es producto de una evolución lógica perdurable en el tiempo,  una visión atenta de los signos puede ayudarnos a comprender la música y sus matices a la hora  de su interpretación (lo que se ve y lo que no).  Por lo tanto, la comprensión de los signos musicales requieren además una visión sin barreras de la música, asociando ideas y desarrollando nuestro pensamiento más lógico.  ¿Quién dijo que la música era aburrida? 🙂

Que no de miedo la lectura de  una partitura, porque en ella están pintados los sueños. 

(¿Os acordais de los  diccionarios del artículo anterior? Ellos os pueden ayudar a desgranar signos y a picaros más la curiosidad 🙂 )

¿Por dónde empezar? Pequeñas pautas para comenzar a pensar en música.

Hoy os propongo algunas pistas que a lo largo de mi experiencia como músico me han sido de mucha utilidad y creo que también puede servir como modo de introducción al aprendizaje musical . Cuando os hablaba sobre  como queréis vivir la música os instaba a preguntaros ¿cómo queréis vivir vuestra experiencia musical? Antes de meternos en faena tenéis que tener muy claro que no podéis empezar con todo a la vez. Cuando inicié mis estudios musicales  en el conservatorio comencé con estas asignaturas:

Dictado musical que sirve para entrenar el oido. El profesor toca una melodía al sencilla al piano y el alumno tiene que transcribir  esa melodía al piano. En mi caso, nunca he sido muy apañada con el dictado y cuando tocaba dictado  a dos manos (la melodía y el acompañamiento) me echaba a temblar en clase  aunque, la verdad,  visto con la distancia y  con un poco de sentido común no era tan terrorífico como aparentaba .¡Qué pena no haberlo sabido entonces!

Entonación que por el nombre ya os podeis hacer una idea.  Consiste en leer una melodía acompañada al piano por el profesor y cantarla con el resto de la clase o solo (glup).

Ritmo, que consiste en  leer las notas  con una entonación fija haciendo especial énfasis en los juegos de ritmos.

Teoría que abarcaba toda la teoría musical que abarca desde aprender a dibujar una clave de sol y saber l0 que es un pentagrama hasta la formación de acordes y una leve introducción a la armonía.

Instrumento, que creo que no hace falta que os diga lo que es ¿no?

Al ocupar varias horas a la semana se podía desgranar lo aprendido en estos grandes bloques, vitales para un músico de conservatorio y   que os pueden dar una idea  para  discriminar toda la información que encontramos en la web 2.0. Los manuales que podeis encontrar en la red están geniales si teneis algunas nociones de música y se puede leer de corrido hasta llegar al punto que os interese. Por norma general, los manuales van de lo fácil a lo complicado en cero coma mezclando mucho de estos bloques,  por lo que os recomiendo empezar por un área en concreto que se ajuste a  vuestras necesidades. Para ello, hay muchas páginas para aprender cuyo material están divididos en bloques que podeis complementarcon otros.

Aunque es necesario en todo los casos, es especialmente a los melómanos a los que os recomiendo que utilicéis un  diccionario de la música que os aportará mucha información que os puede servir de base.

Los diccionarios musicales son buenas herramientas cuando os encontreis "palabros" que no sepais lo que son y aclarar conceptos
Los diccionarios musicales son buenas herramientas cuando os encontreis “palabros” que no sepais lo que son y aclarar conceptos

Estos son dos de los  que tengo por casa ahora mismo, ¿Por qué son tan útiles? Para los que os guste leer análisis y comentarios  musicales y os encontreis ante conceptos que no entendáis iros directamente al diccionario musical porque además de saber de lo que se está hablando, os ayudarán para seguir indagando en vuestro puzzle musical. En otra entrada os explicaré más detenidamente su importancia porque si que merecen un artículo aparte. La diferencia entre estos dos que os muestro  es que el Diccionario de la Música de Alberto González Lapuente es más general  y conciso mientras que   el Atlas de la Música está distribuido a modo de diccionario por épocas artísticas. No es que mole mucho, es que mola un montón y es un excelente punto de partida. Además posee láminas para conceptos más complicados que atañen sobre todo a una época.

Como libro base, os recomiendo el primero  que además cuesta 10e y lo podéis encontrar muy facilmente. El atlas, que consta de dos libros, cuesta cada uno 36e. (Al menos lo que me costó a mi).

Diccionario Akal – Grove de la Música.                                                  Es la Biblia de los Diccionarios musicales, pero no es apto para presupuestos ajustados ya que cuesta unos 100e.

Espero que estas pequeñas pautass os hayan aclarado un poco las ideas y  animado a vivir la música de una forma un poco más activa.  Yo pongo las herrmientas, y vosotros ponéis la música que queréis vivir ¿Qué os parece?

Por último agradecer todos los bonitos comentarios que me dejáis por aquí y en Twitter haciéndo que la música tenga más sentido que el que ya tenía en mi vida diaria pudiendo compartir  mis pensamientos musicales  con vosotros desde este pequeño Diario.

(@sorybp por si quereis seguir las novedades de este Diario, mis #microrelatos musicales y las dulces pinceladas que la música deja en el arte)

🙂

Libros:

Alberto González Lapuenta

Diccionario de la Música

Alianza Editorial (2003)

¿Dónde encontrarlo?  En cualquier parte, preguntad en la librería de vuestro barrio si no está, en cualquier gran superficie como la FNAC o el Corte Inglés

Ulrich Mitchels

Atlas de Música ( 1 y 2)

Alianza Editorial

¿Dónde encontrarlo?  Es más específico, en grandes superficies como las anteriores suele estar. Si no, podéis pedirlo por Internet.

Quiero aprender música ¿Por dónde empiezo?

En el artículo anterior hablaba sobre perder el miedo al aprendizaje musical ya que la música aunque a veces nos parezca lejana, es  accesible para tod@s. Vale, eso está muy bien pero… ¿Por dónde empezar?

Todo tiene un comienzo. Primero, tenemos que hacer un ejercicio de reflexión ¿Qué esperamos de la música? ¿dónde queremos aplicar lo aprendido? ¿Quieres tocar un intrumento? ¿Qué repertorio quieres tocar? Son muchas preguntas que tenemos que respondernos antes de empezar para poder acudir a las fuentes adecuadas.

Como músico formada en Conservatorio, en Educación  Musical y en Musicología he podido comprobar las diferentes formas para aprender y vivir  música. Visto que ésta se puede presentar de muchas maneras, la experiencia me dice que la forma más efectiva es adaptarla al alumno. El aprendizaje en el Conservatorio da muchas alegrías pero también desvelos. La distancia a aquellos años me hace pensar que pese a la completa formación, ésta no se adapta al alumno dotando el aprendizaje de   una cierta rigidez en la que es el aprendiz  el  que se tiene que adaptar a la música sin darse casi cuenta de lo que pasa alrededor. Cuando yo estudié era algo así como un “la letra con sangre entra”  y con los años,  reconozco que esa adrenalina musical se echa algo de menos porque ,aunque duro,se aprende a sentir la música con mucha intensidad después de un largo proceso (en el periodo de conservatorio, la amas y hay veces que llegas a aborrecerla) .Quizá haya cierta ausencia  de  un ejercicio íntimo  de reflexión musical y  aunque es cierto, y más que el los primeros años, que  el aprendizaje  de  técnica y  teoría es  vital para un músico también   es  igual de importante reflexionar acerca  de nuestro sentir musical y de las relaciones que establecemos con la música  para  ayudarnos  a  pensar qué  músico queremos ser.

Intentad ver la música como un puzzle enorme en el cual no importa  la pieza por la que empeceis, ya que  después de armar las primeras   piezas la curiosidad os pedirá seguir construyéndolo , y las piezas que no conseguíais encajar, un día como  encajarán entre sí casi sin daros cuenta.  Para ello, tenéis que pensar la funcionalidad  de  lo que queréis aprender.

Os pongo ejemplos de este gran puzzle musical. Si entrais en un coro (experiencia que os recomiendo y estoy segura que os acogeran con los brazos abiertos) a veces no es requisito  leer música pero  poco a poco, el cuerpo pide saber ¿Qué estoy cantando?¿Cómo es? Así esta experiencia musical  lleva  a completar tu puzzle con  notas, signos de expresión, ritmos…. es la funcionalidad de tú música.  Poniéndo otro ejemplo, empezáis con un intrumento como la guitarra y antes de nada hay que plantearse estas cuestiones  ¿Qué quereis tocar?¿Para qué? No tenéis nociones de música así que primero hay  familiarizarse con el instrumento ¿Y después? Aprender armonía sencilla con  acordes para podernos acompañar, notas, tonalidades… Nuestro puzzle entonces, empieza por otro sitio y después hasta donde se quiera llegar. Lo importante es saber el qué y por qué queremos aprender. A partir de ahí: la música que quieras hacer.

Entonces, ¿habéis pensado por dónde comenzar vuestro puzzle?  La música es reflexión y una forma de encontrarse con uno mismo. Hay tantas personas como músicas. Tantas músicas como personas.  Todas a un ritmo y formas diferentes pero siempre  formando parte de ella.

Pierre Auguste Renoir: Yvonne y Christine Lerolle al piano (1897)
Aprender música, mejor en compañía. Sea en la web 2.0. o con amigos. que os puedan orientar 🙂

¡Oye! ¡Positivismo musical!

Muchas veces escucho cosas como estas: Que si me encantaría aprender música o tocar algún instrumento pero no tengo tiempo y seguro que se me da muy mal, que si no me atrevo a opinar que seguro que lo que digo es una tontería, que si lo hago muy mal…. 

¡Pero bueno!¡ Ya basta de negatividad musical! La música no es el hombre del saco, qué importa lo que digan los demás si lo importante es lo que ella te puede aportar.  Sea cual sea  el género que te guste, el artista por el que sientas devoción, como cantes o toques un instrumento o las pocas o muchas nociones de música que creas tener… lo importante es disfrutar con lo que haces. Pensar en música es un modo de vida del que todos podemos formar parte en el cual el principal activo somos nosotros  para vencer el  miedo  al enfrentarse a la práctica musical. Los niños son esponjas que absorben como si nada todo el aprendizaje musical sin cuestionarse la complejidad de lo que hacen (y haciendo maravillas) , porque ellos solo tienen claro una cosa, pasarlo bien con la música ¿Y si miramos la música sin prejuicios que nos impidan acceder a ella?  Si la música tiene este caracter universal, quiere decir que es más accesible de los que pensamos 🙂

Entonces, ¿Por qué no nos comportamos como niños y miramos el aprendizaje de la música  de igual a igual? Las personas adultas perdemos con los años la naturalidad ante determinadas situaciones . Los que conservamos la curiosidad quizá mantengamos lo natural del aprendizaje, con sus volteretas y caídas y ese volver empezar que hace sentir mariposas en el estómago. La música es el alimento de los curiosos, porque tras una escucha atenta siempre apetece  buscar e intuir lo que pasa por dentro de lo que escuchamos. ¿porqué no ir más allá de lo audible y atreverse con los diferentes aspectos de la música? 

Tenéis en la red muchas herramientas de aprendizaje que os pueden ayudar y muchas personas estamos encantadas de compartir conocimiento en pequeñas pildoras musicales que nos puedan servir para tod@s . 🙂 ¿Os animáis?

Maria Jesús Pérez Vilar: Donde Todo sucede (1997) Acrílico sobre tabla.
Abrid la puerta de la música, os  encontrareis nuevos paisajes y formas… donde todo puede sueceder.

Todos y cada uno de nosotros “sabemos de música”

Sí, me estoy refiriendo a tí que estás leyendo estas líneas! Qué manía la gente con decir que no sabe de música!

Se supone que los musicólogos sabemos mucho de música pero ¿sabeis?  Esta situación es extensible a cada una de las personas que les guste la música  sea cual sea su estilo y forma.

A lo largo de nuestra vida la música ha estado presente como un personaje más de nuestra historia vital. Sólo basta preguntar a personas que ya peinen canas situaciones  de su infancia que recuerden con intensidad, y la mayoría no dudará en entonar pequeñas cancioncitas con las que dieron sus primeros pasos. Si me apuro,  ya dentro del vientre materno empieza este vínculo que nos acompañará toda la vida, asociando muchos de nuestros momentos claves a esa melodía que se oía de fondo, llenando nuestra cabeza de recuerdos musicales.

Podemos reconocer las voces de nuestros cantantes favoritos, tatarear con mayor o menor acierto una canción, imaginar que somos baterías andante y utilizar nuestro cuerpo como instrumento percusión, podemos dar palmas perfectamente a tempo cuando vemos una actuacion y los artistas nos indican que palmeemos al ritmo de la música, podemos reproducir en nuestra mente composiciones imaginarias…¡ Sabemos y podemos hacer tantas cosas que sería una locura decir que  no sabemos de música . Solo hace falta poner nombre a lo que conocemos.

Lo correcto no es saber de música, sino entenderla en toda su amplitud y en cada uno de sus significados por lo  que  no hace falta  saber tocar un instrumento o leer una partitura. Tan solo se necesitan ordenar conceptos y unas herrmamientas que nos ayuden a entender mejor el porqué la música nunca se va de nuestros pensamientos y recuerdos.

Si me permitís, desde este pequeño rinconcito intentaré ir dejando pequeñas pildoritas musicales para que tengais vuestra propia escultura musical para moldear.