¡La canción verano ya está aquí! Reflexiones y desventuras sobre la música veraniega

¡Hola! Lo reconozco, me estoy asando del calor y ha costado un poco ponerme frente al ordenador. He estado pensando acerca de los muchos temas pendientes de los que tengo para escribir, pero hoy con tanto calor solo se me viene a la cabeza el tema de la canción del verano. He tirado de memoria y pensando en las canciones del verano recientes y pasadas, me ha venido a la cabeza el concepto que tendrían nuestros antepasados sobre la canción del verano. Tirando de memoria histórica, quizá la tatarabuela de esta música estival, sería una música más liviana al repertorio de la época. melodías en forma de pequeñas canciones (menos densas que un lied) que podrían amenizar el salón de un hogar a golpe de tecla. Me imagino, ya en el S. XIX cuando la música comenzaba a llegar a muchos hogares gracias al piano, a las señoritas victorianas pasándose tal o cuál partitura recién traída por el editor más rápido y avispado. Hoy día, la música es global, sabemos lo que se escucha al otro lado del charco  hecho que comenzó a extenderse de una manera más rápida a principios del S XX, con la aparición de los nuevos soportes de reproducción mecánica de la música que  fueron gestando esas canciones que convertirían esos oídos en sólo uno. Muchas maravillas fueron las que fueron perfilándose como las canciones estrellas de esos años, Imagino que muchas de ellas, lograrían destacar entre las demás como las que desde tiempos inmemoriales suenan en las ferias y verbenas de nuestro país. Y no, no me refiero a Paquito Chocolatero. Paquito Chocolatero, es el padre de la canción del verano por excelencia, compuesta en 1937 por el alicantino Gustavo Pascual Falcó para las fiestas de moros y cristianos de su pueblo.  Ya en los años 40 se le añadió el Jeee! y el golpe de pelvis así que el resto, ya es historia única e irrepetible de este pasodoble y su coreografía ibérica por excelencia.  Por todo esto, existen las canciones del verano y después, 1000 pasos más adelante nuestro Paquito, ¡son palabras mayores!

A todo esto, y haciendo analogía con la situación política en España, las canciones del verano son algo así como las elecciones,  no son la lista más votada, pero al final acaban gobernando… el verano. Yo misma reconozco que no me gustan, las acepto, pero es verdad que en una calurosa noche de verano, donde las cervecitas corren por el cuerpo en forma de dulce antídoto etílico para el calor, bailar sus anacrónicos ritmos y corear sus profundas letras, produce una limpia de aura que dura para toda la semana. ¡Ya me gustaría componer una canción del verano para pagarme las vacaciones de los próximos 5 años! Para una buena canción del verano, se necesita una estructura armónica  con los grados veraniegos por excelencia (I-IV-V) . Les añadimos unas modulaciones, para generar un subidón de órdago y por úlitmo, añadimos algo de dramatismo con una buena letra que eche el resto en los estribillos:

1. “mayonesa, ella me bate
como haciendo mayonesa
todo lo que había tomado
se me subió pronto a la cabeza”

2. “Follow the leader, leader,leader
Follow the leader ¡Sígueme!

3. “Y aquí se viene el africano con el baile que es una (bomba)
Para bailar esto es una (bomba)
para gozar esto es una (bomba)
para menear esto es una (bomba)”

4. “Te envío poemas de mí puño y letra
Te envío canciones de 4.40
Te envío las fotos cenando en Marbella
Y cuando estuvimos por Venezuela
Y así, así me recuerdes y tengas presente
Que mi corazón está colgando en tus manos”

5. “Tsamina mina, eh eh, waka waka, eh eh
Tsamina mina, zangaléwa, anawa ah ah
Tsamina mina, eh eh, waka waka, eh eh
Tsamina mina, zangaléwa, porque esto es África”

¡Creo que estoy emocionada!

En definitiva, con esto os quiero decir que hay música para pensar, para disfrutar y reir dependiendo siempre de su contexto. ¿Estás que no puedes dormir por la emoción de cual será la canción del verano para desplegar todos tus encantos? Pues encantada, te animo a que me lo cuentes por en este blog. ¿Odias las canciones del verano y las salidas estivales te parecen un plastón? A mi me suele suceder, pero me lo paso tan bien que después se me olvida. Y ¿Por qué no? Vamos a disfrutar, pues, aunque la canción del verano no sea la lista más votada, la verdad es que al final todos las disfrutamos, quizá algunos no por lo escuchado, pero estoy que si por divertidos momentos vividos en grata compañía 🙂

¡hasta el próximo artículo!

canción del verano

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Antes de comentar, mira a tu alrededor: música y contexto.

Cuando llega a nuestros oidos cualquier manifestación musical sea cual sea su género, antes de soltar un improperio (o dos) vamos a pensar un poco. No me agrada oir gente que de primeras rechazan  y  se ríen jocosamente de  cualquier estilo musical.  Y no, no me refiero especificamente  a gente que no tenga conocimientos musicales,  hay muchísima gente profesional de la música en su aspecto más  conservador (musicólogos incluidos¡) que de primeras rechazan un género musical por el mero hecho de ser ese género en concreto. Puede gustar o no gustar, pero no hay razón de rechazar de una forma tajante y hasta hiriente lo que para muchas personas y culturas tiene un apego especial. Miremos a nuestro alrededor para pasar del rechazo, al respeto por otras formas de sentir y hacer.

Por ejemplo, las amadas odiadas canciones del verano. ¿Cuál es su contexto?  La época estival en lo que nos quitamos de preocupaciones laborales por unos días. ¿Qué pide el cuerpo?  Una melodía fresca, sin complicaciones que huela a chiringuito de playa, a chanclas sobre la arena salada por el mar. Nos pide ritmo, mucho ritmo que se pueda coreografiar en las noches de verano con unas cervezas de más (o de menos). Y lo más importante, esas canciones nos permiten indentificar aquel verano de aquel año hace nosecuanto tiempo que nunca se olvida. Y una cosa no hay que negar, cumple su función. A los fans de la playa y nostálgicos de los amores fugaces de verano no hay quien le quite los millones de ratos divertidos que les sugiere este género que  nos podrá gustar o no gustar , pero no podemos ignorar el hecho de que es una manifestación artística más en esta torre de Babel  de géneros que es la música.

Con esto quiero  decir, que lo que para mi no significa nada, para otra persona puede estar lleno de matices y apegos. Así, para empezar a saber entender la música hay que quitarse de prejuicios y hacer un ejercicio de empatía musical aunque nos taladre los oidos. Hay música que nos disgusta y otra nos encanta. Para ambos casos hay que hacerse preguntas y justificar lo que nos produce su escucha. Yo creo que es un buen punto de partida ¿no?

El contexto es un primer paso para hacer una escucha más atenta de la música que vamos encontrando en nuestras vivencias del día a día. Sólo hay que abrir bien las orejillas y no hacer sólo una escucha superficial, sino también una escucha interior más relajada que nos permita plantearnos cuestiones sobre lo que escuchamos, situándolo en un lugar t en un tiempo que nos permita acercarnos a mirar detenidamente como si fuera otra escultura de sonidos en nuestro particular museo de la música que estamos construyendo.