Una obra con misterio: El Concierto de los Ángeles y Navidad de Matthias Grünewald

Ayer estuve buscando imágenes interesantes para #FotoMúsica para mi cuenta de twitter. Y de casualidad me encontré con un cuadro que llevo muchísimo tiempo buscando. No recordaba el auto , y la he buscado en multitud de ocasiones.  Como sabéis en el campo de la iconografía musical se analizan las representaciones musicales que hay en la obra en cuestión para profundizar y reflexionar  la relación del  artista con la música, planteando preguntas como : ¿Era intérprete?¿El instrumento podría ser tocado en la realidad?  Naturalmente, me refiero a obras más antiguas, cuando el visionado de un concierto solo estaba reservado a la élite y se sabía de determinadas músicas de oidas y otras descripciones tanto visuales como  escritas. Imaginaos que sois artistas a los que encargan dibujar un Mellotrón y para hacerlo solo tenéis acceso a vagas  descripciones que os han contado o habéis leido, ¿complicado, no? 😛

La obra a la que me refiero es a un cuadro que descubrí en cuando daba Iconografía Musical, tiempo después le perdí la pista y estuve buscándolo hasta hoy. Sorprendente, enigmático, inclasificable…. me refiero a la obra renancentista de 1515 “Concierto de los Ángeles y la Navidad” del pintor alemán Matthias Grünewald

El Concierto de los Ángeles y Navidad (1515)
El Concierto de los Ángeles y Navidad (1515)

Esta obra forma parte de El Retablo de Isenheim que se puede visitar en  el  Museo de Unterlinden, en Alsacia (Francia). Llama la atención por sus grandes dimensiones y por sus 9 paneles abatibles de los que se compone que muestran diferentes momentos claves de la liturgia cristiana.

El concierto de los Ángeles y la Navidad me llamó especialmente la atención por su particularidad. Como podemos ver, la obra consta de dos escenas diferenciadas, una es el concierto de los ángeles, más terrenal (izq), y otra la Virgen María con el Niño Jesús creando la sensación de que  estar en el mismo lugar, pero sin estarlo. A la derecha, los útiles de aseo, las telas con paisaje al fondo con tonos claros. A la izquierda, los ángeles que emanan la calidez indescriptible de la música  la cual contrasta  con los otros paneles del retablo por su inusitada violencia al mostrar las diferentes escenas.

Pero en lo que me voy a centrar es en el extraño instrumento musical que porta el ángel principal que destaca  respecto a los otros personajes del cuadro por la  iluminación  que incide directamente sobre el . Luz celestial que parece emanar veladamente de la Virgen y el  Niño  lo que hace que el espectador de forma inconsciente centre la vista en el curioso instrumento.

Este extraño instrumento de cuerda encierra un halo de misterio....
Este extraño instrumento de cuerda encierra un halo de misterio….

No se sabe muy bien de que se  trata, se asemeja a otros instrumentos de cuerda de la época. Por su forma, se asemeja a un chelo, concretamente y enmarcado en su época, a una viola de gamba. Pero ¿ por qué su forma recuerda más a la de un chelo posterior a su época que una viola de gamba? Si se observan sus dimensiones, el instrumento resulta muy fino y hosco, como un mazacote cuya caja de resonancia resultara insuficiente. Con las hendiduras de la caja (calados) y el puente donde reposan las cuerdas, parece que forma una un rostro sonriente. ¿Intencionalidad o realidad? Sea lo que sea, por el realismo del instrumento no parece que a Grünewald le fuera desconocido el mundo musical. Otra cuestión que se plantea son las hendiduras  justo por donde pasa el arco hecho por el cual parece desafiar a la física sonora ya que  debería tocarse en la parte inferior para proyección del sonido. Como se puede ver, en la parte  superior la caja vuelve a ampliarse y parece observarse los clavijeros.  Así ,surgen muchos interrogantes sobre el misterioso instrumento de Grünewald. ¿Existiría en realidad? ¿Hizo una fusión de instrumentos de la época? ¿En qué se basó? Por supuesto, no han sido pocos los musicólogos y demás especialistas de la música los  que han intentado reconstruir este instrumento a raíz de esta representación (como bien se ha hecho con otros instrumentos de la época)  pero los resultados han sido infructuosos. Ha sido imposible llevarlo a la actualidad y  tan solo nos queda este misterioso testimonio cuya respuesta solo tiene este  enigmático artista. ¿Os animáis a realizar vuestras pesquisas?

Me gustaría mucho saber la opinión de los que tocáis instrumentos de cuerda frotada, ¿Qué os parece?

 

¡¡ Hasta el próximo artículo !! 😀

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Jan Brueghel de Velours y Peter Paul Rubens

Si hay una rama de la musicología y el arte que me apasiona por los secretos y misterios que encierra,  esa es  la iconografía musical. A menudo, vemos en los cuadros representaciones de instrumentos musicales y partituras que pasan sin pena ni gloria de un vistazo pero que  prestando un poco de atención nos hace descubrir nuevos aspectos maravillosos..

Vale, son instrumentos musicales, pero también es el único documento visual  de la música de una época y más si hablamos de representaciones artísticas de muchos siglos de las que solo tenemos ese testimonio gráfico para poder recrear el instrumento y la visión de la música de ese momento.  Gracias a un análisis iconográfico musical podemos reconstruir instrumentos de otras épocas y  descubrir nuevas (y pequeñas) partituras, averiguar las  nociones  músicales (visuales y teóricas)  del artista que le ayudara a representarlo en un lienzo, un retablo, una escultura….

Con ello, al encontrarnos un instrumento musical en una obra nos podemos hacer estas preguntas para reflexionar sobre el aspecto musical en el arte:

–  ¿Qué instrumentos aparecen? ¿Qué tipo de obra estamos viendo?¿De qué estilo y época?

– -¿Hasta dónde llega su nivel de detalle? (Por ejemplo,cuerdas, trastes, detalles estéticos…)

– ¿Éste instrumento se podría tocar porque la representación de su mecanismo permitiría hacerlo? (por ejemplo, cajas de resonancias muy pequeñas o ausencia de ellas, mástiles cortos, mecanismos que harían imposible cualquier sonido..)

– ¿Existen o tenemos representaciones del mismo en la actualidad ?

–  Si alguien está interpretando música con él ¿es una postura adecuada para hacerlo?

Con estas  sencillas preguntas, nos dedicamos estrictamente al instrumento musical y no a la interpretación del mismo en el cuadro (lo trataré en post aparte porque es muy interesante los significados y alegorías de los mismos). Así cuando tengais la suerte de poder visualizar láminas o ver directamente los cuadros en un museo os invito a buscar los instrumentos musicales escondidos (o no) en el cuadro y  hacer estos sencillos ejercicios de los que se pueden aprender mucho indagando en la búsqueda de respuestas.

Aquí os pongo algunos ejemplos para reflexionar

Mirad la guitarra y la forma de tocar la guitarra ¿La reproduce fielmente? ¿Pensais que Julio reflejaba su realidad histórica? ¿Qué música podría estar tocando?
Pintura Mural del Antiguo Egipto
¿Dirías que están tocando en grupo?¿Qué tipos de instrumentos, están tocando?¿Cuántas cuerdas tiene el arpa?¿Son factibles las posturas para tocar?

Si quereis profundizar en el tema podeis visitar la página de la Complutense sobre su proyecto de  Iconografía Musical en los cuales Cristina Bordas  trata con profundidad este tema.

http://www.imagenesmusica.es/inicio.html

Os cuelgo además una entrevista para que la conozcais mejor así como su proyecto:

http://www.docenotas.com/entrevistas/cristina-bordas-autora-del-catalogo-de-instrumentos-musicales-en-colecciones-espanolas

 

La música como escultura.

Parece lo mismo pero no lo es. Muchas veces me encuentro en la tesitura de que en la radio suena el último éxito de turno y siempre hay alguien que dice que vaya pedazo de…. (supongo que  no hace falta que diga de lo que está hecho el pedazo)

Y no es un comentario, es una aseveración que no da lugar a más puntos de vista y me parece muy triste rechazar sin ver más allá. Siempre he considerado que todas y cada una de las manifestaciones musicales son dignas de admiración y merecen por lo menos que el oyente se pare  un minuto a reflexionar como si estuviese delante de un cuadro.

   

A nadie se le ocurriría decir que el cuadro de Piet Mondrian es una pedazo de… (ya sabeis que) al lado de la archiconocida Gioconda  de Leonardo Da Vinci  sin pensar antes en un contexto y lugar más allá de lo meramente estético para la persona que lo ve.

Pues en la música pasa lo mismo:  Recuerdo que en mi época de  instituto el profesor de Arte  nos dió las herramientas  para entender una escultura y poder reproducirla nosotros en pegotes de barro,  Nos explicó  que la concepción de la misma residía en el espacio que ocupa y el vacío que deja en toda su forma, siendo ésto una parte más de la composición (como pasa en la música: el silencio también forma parte de la misma). Así, las sombras de sus aristas, los huecos y sus relieves son trocitos que funden el espacio con la obra por lo que hay que hacer un ejercicio de percepción más allá de la forma primaria.

Concibo la música como una obra tridimensional en el que hay que mirar desde todos y cada uno de los ángulos. Y siempre con los ojos muy abiertos, como una manifestación cultural inevitable e innata por el hombre.

Y sí, hay mucha música que no me gusta, pero nunca la juzgo porque forma ya parte nuestro imaginario colectivo, y si no es colectivo seguro que lo es para alguien.

Con sus luces y sus sombras.