La música también tiene su lado formal.

Hoy estaba pensando en el horror de los horrores para muchos: el análisis musical. Sí , ya he hablado otras veces de este tema pero os prometo que es menos terrorífico de lo que suena. Un análisis musical es algo que se puede realizar a diferentes niveles sobre cualquier obra, desde la 9ª de Beethoven hasta el último éxito de Bisbal, por eso si alguien se refiere a que determinado estilo de música no es música, me da a mi que se equivoca porque hasta de la música más sencilla y más horrenda según gustos personales puede realizarse un análisis  tanto estético como formal independientemente de su estilo y complejidad  . Pese a quien le pese, también la música más petarda tiene su lado formal. ¿No es algo maravilloso? Es el poder democratizador de la música. Un do, va a ser un do en la sinfonía más bella del mundo y también lo será en el éxito reaggetonero del momento.

Como ya hemos tratado en este blog, podemos realizar un análisis estético en el cuál se podría describir el contexto histórico y social en que  está enmarcada la obra musical, también se podría tratar su funcionalidad y recursos de estilísticos de una época  pero esta información también se complementa y sustenta de su lado formal. En este otro lado formal de la música realiza un análisis de la música escrita,o si no disponemos de ella en una partitura, también  puede describir y esquematizar  a grandes rasgos la música que se oye. Es curioso, pero se pueden descubrir más cosas de lo que uno piensa ayudando así a  escuchar con otras orejas más atentas la música que nos rodea.

Hay verdaderos detractores que si supieran que mucha música que les gusta llevan un esquema parecido.... se tirarían de las orejas!. A mi personalmente no me gusta, pero son músicas diferentes cada una en su contexto.
¡¡Ey justiciero musical !!  Faltar respeto a la música también es rechazar la música haciendo comparaciones a lo loco!!

 

La música es movimiento. Cuando vamos por la calle hay veces que andamos a paso más ligero y otras vamos más lentos y relajados. En nuestro camino nos encontraremos con semáforos, desvíos porque algún tramo está en obras pero aún así siempre  llegaremos a nuestro destino. Así a modo de analogía, un análisis formal es poner  sobre sobre un plano todas las vicisitudes del camino, explicando lo que sucede hasta el final del trayecto  bien desde  un  mapa o desde el exterior memorizando las particularidades del camino. Lo mismo  pasa con una obra musical independientemente de su tipología. Un análisis formal es la descripción de un camino  cuyo plano es la partitura y nuestros ojos, son los oidos que perciben las diferentes calles del sonido.

En este enlace del blog haciendo Música podéis ver algunos ejemplos muy didácticos  de lo que es un análisis formal que os puede dar algunas ideas :

http://haciendomusica.com/Analisis/Tema%2004%20-%20Analisis%20Formal.pdf

Como veis, hay muchas formas de escuchar música.   Con un poco de práctica y un análisis básico podéis descubrir los secretos que encierra la música que os llama la atención. Sin casi daros cuenta  iréis  tomando conciencia de  los patrones que se repiten y quizá podáis establecer interesantes relaciones entre diferentes músicas ¿Qué tienen en común?¿En qué difieren?.  Con esto, toda música tiene su lado estético y otro, más formal y las dos son igual de apasionantes e interesantes ¿Con cuál te quedas? (vale quedarse con las dos)

¡Hasta pronto musiqueros y musiqueras! 🙂

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La música como escultura.

Parece lo mismo pero no lo es. Muchas veces me encuentro en la tesitura de que en la radio suena el último éxito de turno y siempre hay alguien que dice que vaya pedazo de…. (supongo que  no hace falta que diga de lo que está hecho el pedazo)

Y no es un comentario, es una aseveración que no da lugar a más puntos de vista y me parece muy triste rechazar sin ver más allá. Siempre he considerado que todas y cada una de las manifestaciones musicales son dignas de admiración y merecen por lo menos que el oyente se pare  un minuto a reflexionar como si estuviese delante de un cuadro.

   

A nadie se le ocurriría decir que el cuadro de Piet Mondrian es una pedazo de… (ya sabeis que) al lado de la archiconocida Gioconda  de Leonardo Da Vinci  sin pensar antes en un contexto y lugar más allá de lo meramente estético para la persona que lo ve.

Pues en la música pasa lo mismo:  Recuerdo que en mi época de  instituto el profesor de Arte  nos dió las herramientas  para entender una escultura y poder reproducirla nosotros en pegotes de barro,  Nos explicó  que la concepción de la misma residía en el espacio que ocupa y el vacío que deja en toda su forma, siendo ésto una parte más de la composición (como pasa en la música: el silencio también forma parte de la misma). Así, las sombras de sus aristas, los huecos y sus relieves son trocitos que funden el espacio con la obra por lo que hay que hacer un ejercicio de percepción más allá de la forma primaria.

Concibo la música como una obra tridimensional en el que hay que mirar desde todos y cada uno de los ángulos. Y siempre con los ojos muy abiertos, como una manifestación cultural inevitable e innata por el hombre.

Y sí, hay mucha música que no me gusta, pero nunca la juzgo porque forma ya parte nuestro imaginario colectivo, y si no es colectivo seguro que lo es para alguien.

Con sus luces y sus sombras.